Algunas apariciones del Ángel Exterminador

Mayo 22nd, 2011 | Tags: , , , ,

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X…, ángel destructor, jefe de alguna jerarquía de demonios, ha emergido del Averno y se ha hecho verbo en un ser con modales de oso y apariencia de tigre.


“Vengo a preveniros de aquel ángel insurrecto,
Errata de Dios Padre, Mal que lleva en tránsito tanto tiempo como el Tiempo.
Acecha. Desmiembra. Condena al desafortunado incauto.
Les hablo de un ser mineral forjado en el llanto del planeta en parto.
Lo reconoceréis por sus ojos, registro de todas las tonalidades del mar.
La sombra de sus pasos fue atesorada por los primeros hombres.
Sobre ellas erigieron sus cementerios,
Y sus herederos sus templos…”

Barón Pasquale di MontePijas


Agazapado sobre el dintel
Nos vigilaba con las alas tensas
Asomaba su lengua negra y afilada, como el áspid
El neón de la noche reptaba sobre el esmalte azulino de sus dientes.
Sin pensarlo dimos media vuelta y corrimos por nuestras vidas.
Sin mirar atrás, maniquíes de sal, elevamos una tímida plegaria.
El ángel no salió tras nuestro con sus fauces dislocadas.
No le fue necesario
En un suspiro lo teníamos enfrente.
Olisqueaba nuestros rostros, la danza de sus pupilas nos ardía en la piel.
No nos devoró, como temíamos,
No sacó un machete de su pringosa alforja
Para escalparnos y cambiar nuestras cabelleras
Por licor y jarabes en el almacén del paquistaní usurero.
No.
Simplemente lanzó un bufido de fastidio sobre nuestros trémulos párpados
Y con una voz que más parecía de niña habló:

“En verdad os digo, mis amantísimas bestias, que llegará el día en que vuestros ridículos corazones serán escuchados. Sí, creedme. Vuestras lágrimas, los fantasmas de vuestros suicidios irresolutos, vuestros absurdos ejercicios poéticos, -¡vosotros mismos!- podréis soñar con un destino distinto a acabar devorados por los tiburones ni humillados por el balde de orín”

Sonata del odio.

Mayo 17th, 2011 |

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Por Alice Antoin.

-Usted no sabe nada señor, no conoce al degenerado del piano que acosaba a mi hija cada tarde, nosotros con Eugenio quisimos que aprendiera piano por la sencilla razón de que a los dos nos gusta la música clásica pero somos negados para cualquier disciplina artística. Sí, mi marido fue el que insistió y yo terminé accediendo. Fuimos hasta su casa e incluso miramos la disposición de los objetos, los colores de las paredes, las fotografías, me entiende… Hasta sus diplomas en ejecución musical estaban ahí. Por lo que se ve vive con alguien, porque había dos tazas, dos platos y dos pares de cubiertos sucios. O tal vez es un flojo, quien sabe. Lo cierto es que traicionó nuestra confianza.

Ella llegaba todos los sábados hasta su casa durante cuatro horas, que mi marido aprovechaba para limpiar el auto o dormir la siesta. Yo planchaba o veía la televisión, hay un programa de cocina que dan en ese horario que tiene recetas muy ricas.

Amanda es muy buena. Va a la iglesia los domingos, e incluso se prepara para la confirmación, canta y toca el órgano en la misa, y les hace clases a los niños pobres. Es una buena cristiana. Toda su familia la adora. Es tan apegada a sus abuelos, digamos que es una niña sin malicia. Hasta el año pasado jugaba a las muñecas con su prima. Este año ha cambiado un poco, se ha cortado el pelo y usa zapatos un poco más altos. A veces venía a buscarla un muchacho que creo que es actor, está de novio con una joven que estudia medicina. A mí no me gusta porque creo que tiene otras intenciones con ella, y cada vez que se acerca por acá no la dejo salir, o le doy tan solo 15 minutos para que esté con él en la puerta. En verdad la pretenden varios jóvenes que viven cerca de nuestra casa. Nunca ha llegado tarde porque mi marido es celoso y posesivo con ella y no la deja salir mucho. Salvo para las actividades de la iglesia, claro.

- Y digamos señora, ¿Quienes más pretenden a su hija?

- Mmm…Estoy casi segura que un muchacho flaco que vive acá cerca, como a dos calles, usa el pelo largo y se llama Esteban, él y su hermano estudian leyes. A mi esposo le parecen simpáticos, bromea a veces con que esos son buenos partidos, por la profesión. Pero a ella no le interesan porque solo los saluda en la calle, amable como siempre, amable como lo es con todo el mundo, amable como con la Señora Nana, a quien a veces ayuda con sus hijos, que son muy traviesos y se le escapan a la calle.

Del resto de los jóvenes no sabría dar fe, solo sé que algunos son alumnos del colegio de hombres que está enfrente.

- Volvamos al profesor de piano. ¿Notó usted algún comportamiento extraño en ella los últimos meses?

- No, ninguno. En nuestra casa nunca hay problemas, somos una familia bien constituida, mi hija se comporta como una buena niña, ya se lo dije.

- Ahora conversaré con usted, Señor.

- Adelante, pregunte.

- Profesión.

- Empleado público.

- Edad.

- Sesenta años.

- Motivo de la visita.

- No sea idiota. Los dos sabemos por qué estoy aquí, y esto está lejos de ser una visita.

- Veo que está de mal humor, Señor.

- Sí, de pésimo humor desde que tuve que venir aquí por la imbecilidad esa del piano.

- Del pianista, querrá decir.

- Eso mismo. Del imbécil del piano.

- Descríbame a Amanda.

- Una mujer común y corriente.

- ¿Mujer? Pero si tiene solo 16 años.

- Está bien. Una adolescente.

- Prosiga.

- Vamos al grano mejor. Yo siempre lo supe. Desde que entré por esa puerta y vi esa casa que era como de vagabundo. Estaba casi en ruinas, lo único que podía verse en un estado aceptable era el piano vertical. Unos cuantos diplomas estaban colgados de la muralla. Algo de suciedad por falta de limpieza, unos discos sobre la mesa. No, no eran discos, películas en discos.

- ¿Dvs?

- Eso mismo.

- Dígame los nombres si se acuerda de alguno.

- El tango en Paris.

- No será; ¿El último tango en Paris?

- Eso mismo.

- ¿Usted vio esa película antes?

- ¿Es la de Brando con la jovencita cierto?

- Sí, la película erótica donde se denigra a la mujer. Más que erótica es pornográfica.

- Bueno, no entiendo que tiene que ver esto de la película, lo cierto es que el tipo ese creo que ha estado seduciendo a mi hija.

- ¿Podría señalar algo más?

- Que un día haré justicia por mis propias manos. LEER MÁS »

Ipsushi Yanagisawa. Un samurai perdido en una guerra fantasma.

Mayo 9th, 2011 | Tags: , ,

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Mi nombre es Ipsuchi Yanagisawa, soldado primero del Ejército del Imperio de Japón, y en mi calidad de radio-operador formé parte de la patrulla que desembarcó esa mañana de Octubre de 1944 en una de las tantas islas sin nombre del Pacífico (grupo de valientes que hoy,  casi 60 años después, tanto ha dado que hablar). Éramos 7 hombres a bordo del bote-entre ellos mi compañero de armas y vecino de toda la vida Hiruki Quasimoto- e íbamos al mando del capitán Kujira Monogatari, condecorado infante de marina y famoso de antes que comenzara la guerra por su disciplina y aplomo casi suicida. Nuestra misión: establecer un punto de comunicaciones que informara de la presencia de submarinos enemigos en la región. Desde la costa pudimos ver alejarse al Yukikaze, destructor de la serie Kagero y emblema de la IV Flota Imperial. Aún podíamos escuchar los gritos de nuestros camaradas despidiéndose desde cubierta cuando una serie de torpedos hicieron blanco en el buque, partiéndolo prácticamente por la mitad y dejando centenares de cadáveres y supervivientes a medio calcinar, que flotaban aún en llamas sobre un enorme manchón de combustible. Pronto los cuerpos llegaron a la playa, y nosotros indignados juramos venganza, cavamos tumbas y los despedimos con honores. Después de eso no nos quedó más que montar guardia diariamente hasta que llegasen nuevas instrucciones. Nunca llegaban. La bitácora del capitán Monogatari se fue llenando de palitos y X que simbolizaban los días, semanas, meses hasta que, sin un puto lugar donde seguir anotando en sus puñeteras páginas, formaron un considerable cúmulo de años inmóvil en los rieles del Tiempo, tal como los bebés de orca que se extravían y sólo atinan a llorar estáticos en medio del vasto y turbio océano. En todo ese tiempo no interceptamos ni una mísera comunicación, nuestra o enemiga. Rastreábamos anhelantes las ondas de radio pero sólo escuchábamos ese ruido semejante a la lluvia que resulta más desolador que el mismísimo silencio. El día que divisamos una embarcación tripulada por un puñado de curiosos marines norteamericanos -semidesnudos y botella en mano que parecían estar celebrando algo, incluso los  acompañaban algunas mujeres- y luego de asegurarnos de que otra vez no se trataba de una mera alucinación, los espantamos a tiros y entonces el mundo volvió a rotar. Con los últimos alientos de las baterías, la radio captó un mensaje a los soldados japoneses que luchaban en las islas del Pacífico. Sólo alcanzamos a escuchar que en Tokio la gente nos celebraba, y que en las radioemisoras y en los cines, tanto en los de Japón como en los de tierras enemigas, se hablaba de nosotros. Dos minutos de transmisión, sólo eso alcanzamos a escuchar antes de que las baterias se agotarán y de vuelta al silencio. Nosotros no sabíamos nada, sólo mirábamos anhelantes a los aviones que sembraban la isla de panfletos y provisiones, que el capitán Monogatari nos impidió revisar so pena de un juicio marcial, creyendo que se trataba de propaganda enemiga y de comida envenenada. Debíamos huir despavoridos a las cuevas, a nuestra red de túneles, temerosos de todo lo que pudiese provenir de los fatídicos ronquidos de aquellos motores infernales…

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Hay alguien detrás de esa luz

Abril 30th, 2011 | Tags: , ,

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Por Alice Antoin.

“Elías, ¿Te diste cuenta que desde hace unos días alguien del departamento de enfrente nos apunta los ojos con un láser?”

“Ayer me apuntaron, pero no consiguieron el objetivo, solo me llegaron a apuntar la nariz.”

“¿Quién crees que sea?”

“Un militar retirado, recuerda que el año pasado llegaron los carabineros a requisar nuestras plantas por una denuncia de alguien del mismo edificio.”

“Ahora sí que tengo miedo. ¿Crees que nos haga daño? Podría ser un pervertido.”

“Un pervertido al cual tú le das material porque insistes en desvestirte con la cortina abierta. Ahora para ser sincero, no creo que se caliente contigo.”

“¿Crees que me veo mal?”

“No, pero es hora de que vayas asumiendo tu edad. Ya no eres una jovencita de piel tersa y abdomen plano. Ya no tienes veinte años.”

“Tú tampoco eres un adolescente. Pasaste la barrera de los treinta, hueles a alcohol todos los días y en un par de años quedarás calvo.”

“Estamos iguales entonces.”

“No quiero darle más vueltas, aunque esté envejeciendo. Es algo doloroso para mí.”

“Ese es otro de tus problemas. Todo te duele, todo te hace sufrir.”

“En este minuto lo que me aproblema es que desde alguna casa alguien quiere aterrorizarnos. Si al menos hubieses pagado la luz no nos daríamos cuenta de ello. Con esta casa oscura el láser se ve más rojo aún. Creo que cualquier día me darán un tiro.” LEER MÁS »

Arde La Iglesia ( De la saga Maldita la tribu de David)

Abril 10th, 2011 | Tags: , , , ,

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Por Alice Antoin

“Pregunta a tiempos pasados.
Investiga desde el día en que
Dios creó al hombre sobre la tierra.
Pregunta desde un extremo al otro del mundo:
¿Hubo jamás una cosa tan extraordinaria como ésta?
¿Se ha oído cosa semejante?
¿Ha quedado con vida algún pueblo después de haber oído,
como tú, la voz de Dios vivo, hablando en medio del fuego?”

Deuteronomio 4, 32-33


Ese domingo María dejó a los gemelos encargados con una vecina para ir a la cancha municipal a ver jugar el equipo de David. Cargaba en un saco las nuevas camisetas del club – de un naranja intenso, en el torso les reverberaba un Canaán en letras doradas- que le encargó confeccionar a su marido, para que él y los 11 hermanos que conformaban el Refugiados en Cristo Jesús, lucieran dignos de la gracia de Dios en ese enfrentamiento contra Los Valientes de Salomón, equipo de la congregación del pastor Absalom Pereira. En el otro brazo llevaba una canasta con huevos duros y dos termos con café. Cuando el árbitro dio el pitazo inicial, María estaba tan excitada que saltó de su asiento y elevó un ¡Gloria a Dios! enfervorizada. Comentó con las otras mujeres lo bien que se veían los varones con las tenidas nuevas y lo felices que se veían los niños al ver jugar a sus padres. Cada vez que la pelota salía de la cancha corrían disparados tras ella para sentirse parte del juego.
Cuesta relatar los motivos por los cuales un partido de fútbol termina en tragedia, pero si hay que señalar algo es que cada uno de los integrantes del juego nació para ese día, como si su vida no hubiese tenido sentido salvo para esa muerte horrenda, como si estuviese escrito en la Biblia. Pero no lo estaba, porque a pesar de estar cerca de Dios nunca fueron uno de sus profetas, ni siquiera seres iluminados. Sólo 22 hombres que quisieron ofrendar sus vidas a la oración y la penitencia, pero que por culpa de la ira y la pasión por un deporte del cual ni siquiera eran profesionales, acabaron en urnas selladas, uno al lado del otro, en una iglesia que no era la suya, porque su asamblea ardió como una pira de rezos y súplicas. Ardió como sus últimas esperanzas. LEER MÁS »

Schaufensterpuppe. Los Golems del Persa Estación.(cap I)

Marzo 31st, 2011 | Tags: , , , , , ,

“Herschel Labschtein de Berditchev. Taxidermista, maestro de la Qabbaláh. Toxicómano. Cada tarde toma sus gafas y sombrero y sale a recorrer los persas de Estación Central. Avanza ajeno a los perfumes robados y a la moda barata, como guiado por una luz sólo visible para él, mascullando arcanos conjuros en una lengua lejana. A veces sus hijas le responden. Sus amantísimas fe de erratas.”

por Pablo Rumel

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Ariela Policcinela

Ariela inició su carrera como una coqueta suicide-girl. Esto no quiere decir que se haya inmolado en un acto político, porque aquello habría supuesto su debut y retirada. Simplemente hacía pornografía soft para gente alternativa. Pornografía soft a su vez, hace referencia a encuadres simultáneos sin planos cerrados de vaginas abiertas y miméticas.  Suicide Girl es como el rococó a la pornografía. Pero no nos detengamos en estas consideraciones estéticas. Ariela, madre soltera a los quince años, y suicide-girl desde los dieciocho, decidió a los veinte  hacer pornografía dura. Se propuso batir un récord: filmar cinco películas porno a la semana, todas con distintas acciones y personajes pero con el mismo argumento. Así, tras años de trabajo, logró ser penetrada por enanos, musculosos, transexuales, burros, caballos, conejos, perros y gatos. El diámetro de su vagina aumentó y como era de esperar, entró su nombre al libro récord de Guiness, no por la cantidad de películas filmadas, como ella había planeado, sino precisamente por el ancho de su sexo. Así suele ser de sarcástico el destino. Lo curioso es que la vagina de Ariela comenzó a expandirse tanto y descontroladamente, que comenzó a devorar cosas. Lo primero que desapareció fueron sus calzones, luego su ropa, luego ella, luego su casa, luego su barrio, luego su comuna, luego el país entero, y finalmente el mundo, que fue tristemente tragado por esta aterradora vagina cósmica de antimateria. Ahora, no sé si escribo esto dentro de la vagina o fuera…

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