Zalo Reyes y el Origen de todo esto

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Enaltecer a Zalo Reyes es un ejercicio que todos deberíamos practicar. Zalo es el chileno por antonomasia. Todos nuestros fantasmas, nuestras redenciones, nuestros peores altibajos y nuestros fugaces instantes de gloria se materializan en él. El es nuestro Maradona, el ídolo que se equivocó y pagó, pero que dejó la mesa de centro intacta. En síntesis Zalo ES Chile.

En este país se engrandece a quien jamás comete un error, al pusilánime que siempre sigue con la cabeza gacha al rebaño y que nunca se expone a la tentación. El tipo que logra torcerle la mano al destino debe cargar por el resto de su vida con la obligación de ser un “ejemplo”. En cambio, a quien alcanza la gloria y posteriormente cae en un abismo todos se encargan de hacer de su vida un infierno, peor aún si es capaz de sobreponerse y redimirse, ahi es denostado hasta verlo sumido en la miseria nuevamente. Zalo transitó las estaciones de este via crucis con una notable entereza, afrontó la fama con la misma integridad con que después le tocó enfrentar la droga y el desdén de la industria hacia su música…

Los inicios de Zalo están marcados por la carencia. Hijo de una humilde familia de Conchalí, se inició en el canto actuando en quintas de recreo y lugares de mala muerte. Su estilo sensitivo y de realmente sufrir lo que se canta no tardó en impulsar su carrera y otorgarle notoriedad.

Eran tiempos complicados, el gobierno militar estaba empeñado en convertir la vida de los chilenos en un asco y la única manera de evadir la aciaga realidad era o salir a luchar contra el régimen o quedarse en la casa viendo tele. En programas de esos años, como El Festival de la Una o Sábados Gigantes, Zalo era un frecuente invitado, por su enorme carisma no sólo era llevado a cantar sino que también participaba en sketches y animaba.

Eran años felices para El Gorrión de Conchalí, el dinero sobreabundaba y él se daba gustos como conducir un Camaro rojo. Sin embargo, Zalito permaneció viviendo en el mismo barrio que lo vio crecer, se casó con su novia desde la secundaria, absolutamente arraigado a sus orígenes. A pesar de que en algún momento internacionalizó su carrera con una exitosa gira en México, optó por volver, con su famosísima frase “¿y cuando vai pa’ la casa?”. Luego vino su ditirámbica actuación en el festival de Viña, a pesar de no contar aún con sus éxitos, sus sandías caladas, se lo ganó todo, Antorcha, Gaviota y todo esos premios que en ese tiempo no se lo daban a cualquiera.

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Pronto vinieron los éxitos, sus obras cumbres: “Una lágrima y un recuerdo”, “Una lágrima en la garganta”, “Embustera”, “Motivo y razón”, “Amor sin trampas”, “Un ramito de violetas”, “La canción del títere”, “El rey de tus sueños”, “Mi prisionera”, “María Teresa y Danilo”. Algunas de estas destacados covers de otros músicos. Me detengo en este detalle porque hace poco vivimos una crisis al interior de La Gran Arcada al enterarnos a través de una española que la canción Ramito de Violetas pertenece a una tipa llamada Cecilia, no la chilena de pelo pokemón, sino que otra española. La facción vanguardista de LGA quería bajar a Zalo del Olimpo, pero finalmente se impuso la visión de la vieja guardia Granarcadiana con un argumento simple y demoledor: Zalo es Zalo, y con el “ramipidopo depe violetas…” bastaba para mandar a la chucha a esa española y dejar esa canción como suya. Aunque les duela a ese pelotudo de archivosjotalinderos.blogspot.com. que tildó la versión de Zalo de hedionda a cantina. Te ofrecemos combos aquí y ahora.

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Luego vino su divorcio con la industria discográfica. Cansado ya de lidiar con los sellos optó por la autogestión. La fama comenzó a desvanecerse y el público que antes lo glorificaba ahora seguía a nuevos cantantes, la mayoría incapaces de componer sus propias canciones. Zalo Reyes remontó su propio Gólgota, luchó contra la droga, con las acusaciones infundadas en su contra, le tocó lidiar con el peor imitador que se pudiese imaginar (un esquizofrénico que luego de profitar de la buena onda y su apoyo, ahora vaga por ferias y persas proclamándose como el nuevo gorrión de Conchalí. Incluso ha tenido el descaro de encarar al ídolo, queriéndole usurpar a la fuerza su identidad). Luego vinieron los montajes poco felices en programas de TV, como aquel asunto de ese español afeminado que supuestamente lo hipnotizó y le hizo comer una cebolla. Por esa estupidez se le condenó y se hizo mofa olvidando que él no fue el único que participó en el show de ese farsante que se paseó por todos los canales de TV, varios personajes, algunos de ellos aún en televisión, hicieron un ridículo quizás mayor.

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Echemos un vistazo a los artistas contemporáneos a él, ¿qué nos encontramos? una sarta de mediocres absolutamente desarraigados, con sus nombres anglosajones que descomponen hasta las náuseas, viviendo una gloria ficticia en el extranjero, presumiendo de la amistad de famosos artistas cuando en realidad los conocían a lo más un par de putas y algunos dealers. Hoy se pasean mendigando segundos de fama y exponiendo sus vidas aberrantes para el deleite del morbo nacional. Zalo jamás fue payaso de ese circo. Aunque algunos insisten en vincularlo al fenómeno kitsch, el revival de esa moda pasada que por falta de ingenio volvió a estar en boga. Pero ellos olvidan que Zalo siempre estuvo ahí, quizás alejado de la televisión, de los festivales mediáticos, pero componiendo y realizando presentaciones en vivo en escenarios menores, pero con la misma dedicación que en sus años de gloria.

Zalo Reyes es un rebelde, un alma libre, un punk en el sentido estricto. Quien más que él merece hablar de si mismo en tercera persona, refiriéndose al mito desde el hombre sabio, el viejo Zaratustra que desciende al pueblo y es rechazado. ¿A alguien
le queda duda de eso? En un bar en Bellavista (en el que atienden como el loly) hay un Wurlitzer con todos sus éxitos. Los videos están reeditados y en ellos aparece él con su mujer, contemplando atardeceres frente al mar, simulando quiebres, romances fugaces, ¿existe algo más romántico que eso? En una etapa de la vida en que la mayoría de los hombres prefiere masturbarse mentalmente con las tontas de la tele o hacer el ridículo joteando a locas de cafés con piernas, nuestro héroe reafirma sus votos con su chiquilla. Insuperable.

No son buenos días para el ídolo. Debido a su diabetes le han amputado cuatro dedos del pie. Esperemos que se recupere pronto y que esté nuevamente sobre los escenarios. Y que de una puñetera vez vuelva al festival de Viña.

Como homenaje hemos editado el compilado “Zalo Reyes v/s Resto del Mundo vol.1 (español)”, donde el ídolo se enfrenta a románticos del universo hispanoparlante y les saca la cresta, con sólo 16 dedos. BÁJALO AQUÍ.

8 Responses to “Zalo Reyes y el Origen de todo esto”

  1. Anonymous Says:

    Me parece muy concecuente la defensa casi irracional que realisan a Zalito.
    Me parece genial que tengan la música, la puse mientras leía y caló profundo en mi alma.
    Felicitaciones muy bueno, adios Puma o Carl o Carloly jejej
    caty

  2. carlos Says:

    La verdad es que no sabía mucho de la carrera de Zalo, salvo por las canciones que acabo de escuchar.
    Gracias por recordarme el nombre de las canciones, así las puedo bajar y agregar a mi colección “KITSCH”
    Felicitaciones
    Carlos Oliva E.

  3. danielk4 Says:

    jajaja genial.

    me encanta ver cómo alaban a Zalo. Un grande under.

    Saludos.

  4. Anonymous Says:

    yo estuve en casa de zalo, incluso trabaje para su hermana..(que es igual al zalo…ojo igual), vendian pan, yo lo repartia en cleta…deje el laburo por que eran muy cagaos…por lo que me…jaja
    su familia es como un culto a zalo, los podrias conocer…te mando las coordenadas pa buscar su casa en google earth…jaja
    lat 33°23′23.55″S
    long 70°40′58.06″O
    chao hermanini

  5. Marcela Saldaño Says:

    Zalo es más que Maradona, no más que es tan chileno ser chaquetero, viva la poesía, viva la arcada. Viva Zalo, M

  6. Vero Lostberry Says:

    Zalo es total, no sé por qué su música me recuerda a:
    Guitarras Tizona
    Poncho lindo
    Sabrosalsa Deyco
    Calefont splendit
    A Nino Valdés y su alegre cía, etc.

    Saludos

  7. La Gran Arcada Says:

    “la diabetes es una enfermedad culiá”
    El Ídolo

  8. Richard Nixon Says:

    Vuela, vuela Zalito Reyes, “El Gorrión de Conchalí”. Que es más fácil que caminar ahora.

    Saludos!, Richie

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