El Cielo de las Novias
Tags: Arte, Baile, Ciencia, Dios, Droga, Ladas, Porno, Religionpor Carlos Moyab
En el glorioso ascenso de Dante y Beatríz por el Paraíso
Obviaron mencionar un rincón pequeño, pero no por eso menos importante
Entre las estrellas fijas y las almas triunfantes
Un lugar esterilizado e impecable
Donde radican todas aquellas novias
que por arcanos motivos fueron tan mal amadas.
En ese lugar, pequeños perros
-cuyas razas, para nombrarlas,
hay que gesticular como si se lanzara un escupitajo-
hacen cabriolas para agradar a sus madres hechizas.
Gatos huraños, con pelaje de castratis
Les lamen los pies, sus vientres,
Dibujándoles con sus lenguas ríspidas
ciertos meridianos y trópicos
que guiarán al afortunado nocturno
-al paño de lágrimas que saca al clavo-
cuando sus ojos ávidos se reflejen
sobre la estela de saliva seca.
Joyas les resplandecen en las manos
En sus cuellos, diademas en la frente.
Mediante la oración y los secretos quirúrgicos
han llevado la piel de sus rostros a tales límites de tensura
que al menor gesto pareciera que la cara se les fuese a rasgar
dejando entrever la carne fresca, el músculo fatigado
bajo la piel pálida que se abre
como una hialina cortina de semen al viento.
Una serie de galanes de telenovela a escala
vestidos a la manera de los santos
observan impávidos la escena.
Ellas mismas los han inmortalizado en el yeso
Dibujándoles en sus rostros
Gestos de tanta dulzura, consideración y devoción
que los mismos bienaventurados no son capaces de aguantar las lágrimas
Y es su propia ternura alcalina la que corroe el yeso sacro
Cubriéndole sus rostros angélicos
de espantosos surcos y montículos.
Ellas desesperadas
No tardan en compensar las cicatrices blasfemas
Con un poco de base y colorete.
Por las tardes ellas fuman, juegan a los naipes
Beben sus tragos -Té las más hipócritas-.
Hasta que de pronto, a modo de actividad grupal,
Una toma su relicario y de él saca un enorme pañuelo.
En él aparecen grabados ella y el desgraciado.
-Mírate, ahora estás regia, amiga, te ves feliz- es el comentario generalizado.
Y con lápiz labial le dibujan verrugas al infeliz, cicatrices,
Las más vulgares se restriegan la tela en sus partes pudendas.
El resto imita el ejercicio, con las lenguas traposas por el alcohol narran sus calvarios,
Para luego exorcizarse en ese aquelarre ciego y condescendiente,
Mediante el fuego, el látigo, y el desengaño lésbico.
Una a una desaparecen, de la mano de improvisados amantes,
Las más limitadas se aferran a amores de antes.
Las noches son música, lascivia y baile.
Sus cuerpos hinchados de meteorismo
parecen flotar en esa reunión de Tupperware del Infierno.
Antes de revolcarse con los verracos, pedirán una breve tregua,
-un minuto para arreglarme, cariño- dirán, entornando los ojos frente a las vergas enhiestas
En un gesto que pretende ser sensual,
pero que solo evidencia
el zapateo alcohólico de las pupilas
y la abdicación de los párpados
ante las escleróticas surcadas por deltas sangrantes.
Entonces, en la intimidad del toilette celestial
Querrán acomodarse sus partes, retocarse el maquillaje
Mas no encontrarán nada en el sinfín de espejos que rodean la sala.
En vez de su reflejo
Sólo hallarán pequeños tramos de horizonte invertido.
Tal cual les ocurrió
Cuando se les pidió encontrar razón
en el interior de sus almas.

























Agosto 3rd, 2011 at 19:31
En el cielo de las novias un puñado de rezos como letanías de amor, llenan las nubes, como papiros, se secan las lágrimas con las telas ajadas de sus antiguos vestidos, que un hombre alguna vez rasgó con sus dientes.
En el cielo de las novias, mi bisabuela, mis tías y una que otra mujer perdida esperan ansiosas mi lenta ascensión para hallarnos juntas en una única y celestial familia.
Agosto 3rd, 2011 at 20:25
Esclarecida.
Mi Alice.
Realizarás tus hipnóticos bailes, lucirás hermosos vestidos y beberás tus infusiones. Pero en el Infierno.
Agosto 8th, 2011 at 10:15
Tu también te irás abajo. Y antes. Resérvame una parcela.