Lo absurdo en 100 y tantas palabras…I

Tags: ,

El abuelo Horacio era muy bueno con nosotros. Cada Viernes se aparecía por la plazoleta donde jugábamos cargado con la leche y los yogures vencidos que no había logrado vender en su almacén… Gracias al abuelito muchos conocimos el mar y los parques de entretenciones de la ciudad. Fuimos por primera vez al cine, al estadio. Años después nos enteramos que el abuelo Horacio era un maldito pederasta que no sólo nos llevaba leche y yogures rancios sino que también helados y golosinas, claro que esos se los entregaba a los niños más idiotas y hambrientos a cambio de ciertas penitencias. Algunos padres sospechaban y otros derechamente estaban al tanto de la patología del abuelo pero parecía no importarles. A mí nunca me ofreció nada, ni siquiera sus alimentos vencidos. Creo yo que porque era un niño muy feo.

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

5 Responses to “Lo absurdo en 100 y tantas palabras…I”

  1. Anonymous Says:

    JAJAJAJAJAJA. no creo k exista nadie tan feo

  2. Anonymous Says:

    buena idea, ahora q se viene esa mierda de santiago en 100 plabras, donde ganan puros aweonaos. ahora hay q salir a rallar los vagones del metro con historias como esta

    matias

  3. zé maritzinha Says:

    doce carlssimiro
    nao estou disposto a esquecer teu rosto de vez e acho que isso e tao normal….dizem que sou louco por eu ter um gosto assim gostar de nao gosta de mim…beijos na boca

  4. N/A/E Says:

    Guauuu, mi texto favorito ha cambiado…Adios Sopaipitron, bienvenido Abuelo Horacio.

    Saludos al niño feo.

    Negra

  5. La Gran Arcada Says:

    gracias.
    aunque no se si reir o llorar.

    Casimiro

Leave a Reply