Lo absurdo en 100 y tantas palabras…I
Tags: Literatura, Ucronia
El abuelo Horacio era muy bueno con nosotros. Cada Viernes se aparecía por la plazoleta donde jugábamos cargado con la leche y los yogures vencidos que no había logrado vender en su almacén… Gracias al abuelito muchos conocimos el mar y los parques de entretenciones de la ciudad. Fuimos por primera vez al cine, al estadio. Años después nos enteramos que el abuelo Horacio era un maldito pederasta que no sólo nos llevaba leche y yogures rancios sino que también helados y golosinas, claro que esos se los entregaba a los niños más idiotas y hambrientos a cambio de ciertas penitencias. Algunos padres sospechaban y otros derechamente estaban al tanto de la patología del abuelo pero parecía no importarles. A mí nunca me ofreció nada, ni siquiera sus alimentos vencidos. Creo yo que porque era un niño muy feo.
























Agosto 10th, 2007 at 18:40
JAJAJAJAJAJA. no creo k exista nadie tan feo
Agosto 17th, 2007 at 2:01
buena idea, ahora q se viene esa mierda de santiago en 100 plabras, donde ganan puros aweonaos. ahora hay q salir a rallar los vagones del metro con historias como esta
matias
Agosto 17th, 2007 at 2:16
doce carlssimiro
nao estou disposto a esquecer teu rosto de vez e acho que isso e tao normal….dizem que sou louco por eu ter um gosto assim gostar de nao gosta de mim…beijos na boca
Septiembre 13th, 2007 at 15:03
Guauuu, mi texto favorito ha cambiado…Adios Sopaipitron, bienvenido Abuelo Horacio.
Saludos al niño feo.
Negra
Septiembre 14th, 2007 at 15:04
gracias.
aunque no se si reir o llorar.
Casimiro