A mi también me cagaron con… (un seremi de gobierno)
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Cómo será de cruel esta vida, queridos lectores. Si estábamos tan bien cuando pololeábamos, tan afiatados en lo afectivo. Ella siempre se mostró tan sincera y cariñosa conmigo, aunque a decir verdad, nunca toleró mi falta de aspiraciones.
Quién iba a pensar que lo que yo suponía una inocente invitación de su mejor amiga terminaría llevando nuestra hermosa al despeñadero…
Cuando me dijo que se iba a la playa con su mejor amiga, esa maldita arpía que siempre me miró en menos, no le hice problemas. Deduje que era bueno otorgar espacios de libertad a la pareja y que le haría bien un fin de semana frente al mar.Lo que nunca me aclaró la muy puta es que cuando habló de playa no se estaba refiriendo a Viña o al litoral central, sino que a Mar del Playa, en Argentina, y que efectivamente se iba con su amiguita del alma, pero gentilmente auspiciadas por un par de cabrones de terno y corbata que conocieron en un after office y que, para peor, eran exitosos funcionarios gubernamentales.
Al volver ya no era la misma. Primero me dijo que se sentía algo confundida, que necesitaba pensar, que estaba pasando por un momento difícil, que no quería herirme, que yo era una persona maravillosa que no merecía sufrir, que prefería morir antes de hacerle daño a una persona tan buena como yo… en fin, un montón de frases de esas que lejos de tranquilizarte te van llenando de dudas y te hacen sentir el peor de los pelotudos.
A pasar los días y en medio de una discusión pasajera, la muy care’ raja me soltó la verdad con lujo de detalles. “Es que conocí a ‘alguien’ y no he podido sacármelo de la cabeza”, me dijo, con esa desfachatez tan propia de las mujeres que aunque saben que te están partiendo el alma nunca pierden su rol de víctimas de la circunstancias. Y al final uno no sabe bien si insultarlas o consolarlas.
Ustedes, queridos lectores, pensarán que no es tan grave haber sido engañado y que a todos nos han puesto los cuernos alguna vez. Pero las cosas no son tan sencillas para mí. Y aunque aún extraño a esa puta desagradecida, lo que más tirria me causa es saber que me engañó con un puto seremi del gobierno y que con mis impuestos ayudé a financiarle ese fabuloso fin de semana en Mar del Plata.
Ya ha pasado bastante tiempo desde ese infausto episodio y creo que ya lo tengo casi superado. Actualmente tengo una relación amorosa con otra chica a la que jamás dejaría arrancarse a la playa, porque no le quito los ojos de encima. Además, desde que me cagaron detesto al aparato estatal y hasta me inscribí en un partido de oposición para destronar a estos putos del gobierno.
























Octubre 17th, 2009 at 0:39
jajajajajajajajajja
Octubre 17th, 2009 at 13:53
No hay nada que una buena Smith & Wesson .22 recortada no pueda solucionar
Octubre 19th, 2009 at 11:10
yo sólo puedo decir… gracias por esos impuestos.