Los enfermizos humildes

Tags: , , , ,

Por ALICE ANTOIN L.

Había mujeres débiles,
y además mujeres fáciles
y mujeres fatales
que lloraban gritaban sollozaban
delante de hombres de paja
que ardían…

Jacques Prévert



-Eres un desgraciado. No contento con los azotes que te di el fin de semana sigues corriendo tras de mi como un perro faldero. Contéstame: ¿Qué es lo que tengo que hacer para que te vayas?. Te detesto, odio tu cuerpo, tus caricias cada vez me dan más asco y tu pico tiene un olor insoportable a leche vinagre. Eres lo más parecido a esos monos porfiados que les pegas y se devuelven. Recuerdo esa vez en que te amenacé con el vidrio cerca de tu cuello obeso… No sabes las ganas que tenía de hacerte un corte profundo, de que sangraras un poco, pero estoy segura que tu excitación de adolescente por el sufrimiento hubiese hecho que me amaras más.

Como no haz entendido ninguna de mis ofensas, ninguna de mis traiciones, ninguna de mis agresiones me he visto en la necesidad de querer acabar con tu vida.

De ser un hombre sensible y temeroso al amor te convertiste para mí en un pordiosero esclavo, un animal tiñoso y mugriento al que dan ganas de agarrar a patadas cada vez que abre el hocico.

La primera vez que dijiste que me amabas fue una de esas situaciones tristes y patéticas. Yo no te dije nada, y tu creíste que éramos los dos los enamorados, pero no conocías ese sentimiento que lentamente se albergaba en mi pecho y que me hacía pensar a diario qué fórmulas ocupar para que te sintieras más humillado. ¿Recuerdas cuando te masturbé a cambio de que te tomaras un vaso con tu propio semen? ¿Cuando rocié tu miembro con agua caliente y cloro? Cuando gozaba haciéndote creer que me vestía para ti y en cambio te engañaba con tres de tus amigos?

La maldad fue un gran regalo que me diste con tu actitud rastrera. Aguantaste porque pensabas que en el fondo de mi corazón había una cierta preferencia, una ilusión, tal vez un cariño de amigo. Pero te equivocaste. Gozaba haciéndote sufrir porque siempre te lo mereciste. Estoy a favor del aborto porque criaturas como tu no debieron haber nacido. Tu madre, mal alimentada y solitaria terminó trayendo al mundo una escoria. Un repulsivo.

A veces creo que te comportas así para probar mi paciencia, o que fuiste un enviado del demonio para volverme loca o para que alguien se entretenga con mi historia cuando la den por televisión en esos cuentos de prisión.

Mi desesperación ya me tiene al borde del suicidio. Todo con tal de no verte nunca más. Cuando te mate será para mí el más dulce de los días, incluso he planeado todas las cosas que me gustaría hacer con la dicha que sentiré: caminar por la playa, tomar helados con sabor a tomate, tal vez recluirme después de esto en algún lugar silencioso como una casa de retiro. Después de tanto poderío necesitaré de una cruda humillación.

Por Alice Antoin L.

5 Responses to “Los enfermizos humildes”

  1. Anonymous Says:

    He leido varias veces a Alice en blog de valpo y aun no deja de impresionarme.
    es que siempre es tan sórdida para todo?
    tal vez nunca me pueda responde eso
    pero al menos puedo felicitarla
    un beso para alice

  2. Carlos Gato Says:

    me persigno de pie
    con una extraña e indisimulable erección

  3. Whatever Says:

    A mí no me molesta, pero si un hombre escribe algo así, caramba, cómo se vendría esto abajo con comentarios como “El Machismo Mata”.

    Y, en serio, una erección? C’mon…

  4. claudio Says:

    HAY QUE MATARSE MUTUAMENTE
    que alice mate a wathever como primer candidato
    y a carlos gato que lo siente en la pica.

    Y después haga prietas con la sangre de los dos y las venda en la feria.

    Alice no sé porqué me tinca que eres rica

  5. Anonymous Says:

    Pa’ mí que estay harto cagada. Y eso no sé si será bueno o malo, en tanto no sea una máscara de niñita mala para tapar alguna tranca.
    Rica o mala, daría lo mismo. Igual te haría pebre.

    Josefo Eulopio (por parte de maire).

Leave a Reply