El Artista
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Desde Putas & Cangrejos
por Antonia Paz Hernández
Una puta debe ser reservada con sus clientes. Es una ley tácita, algo. Iquique es una ciudad pequeña por esto varias veces me encontré con alguno de ellos en los bancos. Ahorro, pero aquello es otro tema. Si hablamos de porcentaje el 95% de aquellos clientes ni siquiera me saludó. Tipos casados, de doble vida. Lo entiendo pues la mayoría de las veces llegan casi borrachos, en el punto que ni se les para. Guevones. Hay casos patéticos como el artista que se quedó dormido.
El golpe de suerte sucedió después de un show en las afueras del Teatro Municipal en el marco de la caravana de la Teletón. Fue como hace cinco o cuatro años. No soy muy buena con el tiempo. Esa noche con una compañera, Mariana, una negra de Brasil que hablaba como argentina y que tenía un culo maravilloso, nos tomábamos unos tragos en la barra del casino. Yo empecé trabajando afuera, en los estacionamientos. Historia larga aquella. En fin, luego estuve un tiempo trabajando adentro. Nos movía un chico que en el día trabajaba en la Radio Paulina. Un locutor. El asunto era simple. Dentro del casino –en las noches iba a locutear- él entregaba unas tarjetas con nuestros servicios a quienes él pensaba que andaba urgido. Los hombres se distinguen entre ellos. Se huelen. Así llegó este conocido artista, cantante con varios años en el cuerpo. Nosotras felices. Había acordado 80 lucas por las dos, o sea 20 lucas fueron a los bolsillos del amigo.
En esto de puta es necesario hacerse la idea de tirar con otra mina. Por último fingir. Esa noche con la negra habíamos decidido fingir más que tirar, si algún gueón quería el plato doble. Era nuestra primera cacha de la noche, así es que andábamos limpias. Además que en Iquique los perfumes están botados. Ningún drama. Primero la lamería yo, y después ella, y así sucesivamente hasta que el gueón acabara.
El cantante ya venía con su copete. Antes de partir nos invitó a dos más. Al final tomamos tres y todos nos fuimos embalados. Nosotras con la plata en el bolsillo. Al verlo, el taxista nos llevó gratis. En el motel nos dieron la mejor pieza con el jacussi más amplio con el fin que cupiéramos los tres. Es triste decirlo, pero tenía sólo el rostro aceptable. Bien afeitado y nada más. Su cuerpo era fofo, medio culón y bastante lampiño. Para que hablar de su pene. La negra me miraba con cara de que aquello no le haría ni cosquilla. Nada. No le llegaría ni a la cuarta parte de su culo. El tipo no se dio cuenta menos mal. Pidió más copete en la puerta del motel. Nos trajeron esas típicas guevadas adornadas con un paragua. Creo que era Primavera, no sé. Tomaba mientras me chupaba las tetas y después la zorra. Por cada sorbo le daba un beso a la negra. La negra ponía cara de caliente y me agarraba la otra teta. Notaba que al gueón no se le paraba. Pensé que el agua estaba muy caliente. Por esto le dije que abriera la llave del agua fría. Tampoco se le paró. La negra se sacrificó y le hizo un mamón de varios minutos, pero nada. La guea –me dijo después- parecía chicle en la boca.
El cantante sólo quería seguir chupando. Ya en la cama, pidió otro copete y quiso que nosotras bailáramos y nos besáramos. Lo hicimos. Igual hacía frío. La negra le ponía más color. Le ponía samba y el tonto como era cantante tatareaba unas gueaas tipo bossa. Así estábamos hasta que el gueón comenzó a roncar. Nosotras nos arreglamos y nos fuimos. Parece que la negra lo partió con más lucas. Nunca me dijo.
























Julio 6th, 2009 at 16:27
El futbolista es el galleta Suazo, hoy en Lota??
Julio 6th, 2009 at 21:17
futbolistas puteros, se una del manolo neira, gorreao y putero ese
Julio 7th, 2009 at 13:37
y por casualidad el cantante ese no se hacía el chistoso imitando a la vieja reculeada de su madre?