Hay alguien detrás de esa luz
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Por Alice Antoin.
“Elías, ¿Te diste cuenta que desde hace unos días alguien del departamento de enfrente nos apunta los ojos con un láser?”
“Ayer me apuntaron, pero no consiguieron el objetivo, solo me llegaron a apuntar la nariz.”
“¿Quién crees que sea?”
“Un militar retirado, recuerda que el año pasado llegaron los carabineros a requisar nuestras plantas por una denuncia de alguien del mismo edificio.”
“Ahora sí que tengo miedo. ¿Crees que nos haga daño? Podría ser un pervertido.”
“Un pervertido al cual tú le das material porque insistes en desvestirte con la cortina abierta. Ahora para ser sincero, no creo que se caliente contigo.”
“¿Crees que me veo mal?”
“No, pero es hora de que vayas asumiendo tu edad. Ya no eres una jovencita de piel tersa y abdomen plano. Ya no tienes veinte años.”
“Tú tampoco eres un adolescente. Pasaste la barrera de los treinta, hueles a alcohol todos los días y en un par de años quedarás calvo.”
“Estamos iguales entonces.”
“No quiero darle más vueltas, aunque esté envejeciendo. Es algo doloroso para mí.”
“Ese es otro de tus problemas. Todo te duele, todo te hace sufrir.”
“En este minuto lo que me aproblema es que desde alguna casa alguien quiere aterrorizarnos. Si al menos hubieses pagado la luz no nos daríamos cuenta de ello. Con esta casa oscura el láser se ve más rojo aún. Creo que cualquier día me darán un tiro.”
“Por Dios Alicia, quien va a querer matarte.”
“No sé, hay mujeres a las que violan y matan porque sí, por toparse con el asesino en la calle.”
“Deja entonces de andar sola a las tres de la mañana, sinceramente no sé cómo no te han asaltado con esa cara de niña asustada.”
“Tal vez le doy lástima a los delincuentes.”
“Creo más bien que tienes un aspecto de mujer pobre. Piensan que el botín va a ser malo. Nada que puedan revender a buen precio.”
“Bueno, el asunto es que alguien se empeña en mirarnos. La solución es cerrar cortinas y postigos, pero este hoyo se verá aún más oscuro. Mejor le brindamos un buen espectáculo.”
“En qué piensas…”
“Yo ocuparé la peluca rosada que me compré en la calle y tú te vestirás como el de la naranja mecánica. Podemos hacer una historia diferente cada día. ¿Qué te parece?”
“Ridículo, pero al menos divertiremos al del láser.”
“Puede que nosotros le demos miedo, podemos hacernos pasar por locos.”
Lo que Alicia y Elías no sabían que el tipo del láser no era un adulto, sino un niño al cual su padre, que era guardia nocturno, le regaló una linterna con un foco rojo, y como pasaba solo cada noche, su manera de sentirse acompañado era apuntar a las viviendas de enfrente de su casa. Los dos buenos para nada a las diez clavadas, se vestían con sus peores ropas y se daban de bofetadas hasta que la mejilla de uno de los dos sangraba, tenían sexo sadomasoquista en el living y con ayuda de una sierra eléctrica representaron la peor comedia de la historia. Elías corriendo tras Alicia con el traje blanco manchado con pintura roja, y ella huyendo por el living como si se tratara de un sicópata. Todo acabó cuando una noche llegó carabineros alertado por una denuncia de violencia intrafamiliar y quisieron llevarse al hombre a la cárcel. Alicia en vez de defenderlo dejó que lo apresaran. A la noche siguiente fue a darle las gracias al niño, a quien le regaló un viejo View master que era suyo cuando niña. Nunca se preocupó por aquellas horribles imágenes que el niño vio a la distancia.

























Mayo 5th, 2011 at 10:59
Divino! Amé este relato.