La Maníaca

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En nuestra adolescencia, decadente o religiosa, según el caso, presentamos rasgos psicopáticos y acosamos al galán de mechas paradas del colegio, o al nerd intelectual. Lo cierto  es que lo seguimos a la salida de clases, le mandamos cartas anónimas, le robamos un mechón de pelo, averiguamos que música escuchaba, qué le gustaba hacer para estar listas y dispuestas para ser su media naranja el día que nos hablara, porque claro que no comprendíamos que éramos invisibles, y  que ese día jamás llegaría. Recuerdo a una amiga, que tenía una colección de colillas del patán del que estaba enamorada en secreto. Como el imbécil era bueno para fumar, llegó a tener una caja de zapatos llena, la que escondía debajo de la cama. Con tal mala suerte que la mamá pensó que era ella la que fumaba y le quitó la mesada.

Cuando ya has pasado la barrera de los 25 años, crees que ya no te toparás con casos como estos. Pero sucedió, y hoy por la mañana, en mi correo apareció esta carta, firmada por una mujer, y que se define como “Pequeña psicópata”

por Alice Antoin

Alice:

tu nombre me suena a un cielo hecho de colores que no existen.
me gusta imaginar que cuando andas por ahí, mirando como una gata nueva o como una niña, imaginas que estás haciendo el amor, o que estás follando de formas prohibidas, de formas que no existen.De formas que no pueden describirse o pintarse.
Porque quiero que sepas que cuando te miro mirar, yo me imagino que estoy follando, y recuerdo todas las veces que he estado follando sin estar enamorada.

porque tu debes saber que es muy distinto follar con alguien que se piensa que se ama, a follar con alguien que no amas, o que no quieres o que incluso odias.

la musica que haces cuando miras me hace sentir un amor sin amor.
a veces incluso, imagino que estoy follando contigo.
que tu boca está unida a mi boca como si la hubieran dibujado por dentro, que dentro de la piel de mis senos están tus senos, que dentro de mis pezones, duros como el mediodia, están tus pezones, misteriosos como la medianoche, y bajo todo aquello están nuestros corazones uno dentro del otro, como una muñeca rusa interminable.

a veces te imagino en mi cama, con poca ropa, despierta, mirando hacia la ventana de mi cuarto, como si hubiésemos hecho algo recién, y no nos hubiera gustado, o nos hubiera gustado mucho. a veces imagino que estás encima mio y me cuentas secretos al oido, como si yo fuese una noche más pequeña, dentro de esta noche gigante que es el mundo imaginario del alma. Me cuentas, por ejemplo, que tus ojos no son ojos, sino una ventana al sur, y que en verdad tienes un pene invisible, un pene enorme y duro con el que me penetras lentamente hasta el fondo. Me coges por la vagina, por el ano por la boca con tu pene invisible, pero que yo siento tan duro y tan blanco.
y luego cuando me vengo, porque me he masturbado mucho antes de escribirte esto,
tu también desapareces, y finalmente me encuentro sola.

debe ser por eso que te siguen los poetas y los artistas como sombras.

respondeme algún día.

de ahora en adelante
seré tu pequeña psicópata

3 Responses to “La Maníaca”

  1. Camilito Says:

    Qué miedo…

  2. Elo Says:

    Que susto!!!!!!
    yo me cambio de mail!

  3. P Says:

    A mi me mandan ese mail y contesto enseguida.

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