El plan secreto del gobierno para fomentar la lectura

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Septiembre 2009
Del maletín literario ya no quedan más que fantasmas. Al parecer nadie comprendió de qué se trataba esta iniciativa. En los medios el debate orbita en torno al tristemente célebre maletín, aliancistas esgrimiendo los mismos argumentos de siempre, concertacionistas defendiendo lo indefendible. Cuando llega la hora de escuchar la opinión de la gente en la calle, aparece una vieja de mierda indignada gritándole a la cámara: ¡A mi lo único que me entregaron fue un montón de libros  en una caja, de la maleta ni luces señorita, de la maleta nada!…

Octubre 2010
Después de tantos años de intentos infructuosos al fin la derecha logró llegar a La Moneda. Utilizaron como slogan de campaña que ya era hora de actuar más que de debatir. Para ello, una de las primeras medidas que tomó el nuevo gobierno fue rearticular la Dirección Nacional de Inteligencia DINA.

Las primeras funciones que cumplió este oscuro organismo tenían que ver con la seguridad ciudadana y el control absoluto de la nueva oposición. Para ello se valieron de los métodos que antaño hicieron tristemente célebre a esta unidad. Una vez logrados estos objetivos, el gobierno le encargó nuevas misiones en diversos ámbitos. Uno de ellos, la Educación.

Operación Milli Vanilli

El plan fue íntegramente ideado por la DINA, con la pasiva supervisión del entonces ministro de Educación, brigadier general don Tancredo Santiesteban. Se reclutó a un grupo de cinco muchachos jóvenes, algo educados e insoportablemente atractivos para conformar algo así como una “banda de escritores cool“. Ellos serían la fachada, el frente de choque mediático, mientras que en las sombras un grupo de escritores reales, con su aspecto característico, gordos, desaseados, horribles, deprimidos, escribían los cuentos, novelas y poemas que después serían utilizados en este macabro plan.

El proyecto funcionó más rápido de lo presupuestado. El primer libro publicado fue una antología de poesía joven en la que sólo aparecieron estos cinco muchachos. En la portada del libro aparecían en un fondo paradisíaco, ligeros de ropa y bronceados. Fue un best seller inmediato.

El círculo literario ya sospechaba de este grupo de escritores aparecidos de la nada, sin tutores ni padrinos. No tardaron en descubrir el truco y desenmascararon el fraude. Lamentablemente ellos mismos han desvirtuado tanto a su gremio que ya a nadie le interesa lo que opinen. La denuncia quedó en nada.

El fenómeno tomó aún más fuerza. Académicos y editores no daban crédito a lo que generaban estos cinco mozuelos. La presentación del libro y las posteriores lecturas públicas de éste se realizaron frente a un mar de gente, en bibliotecas y auditorios de universidades absolutamente atiborrados. Apenas los apuestos escritores pronunciaban palabra alguna, lo que fuese, las jovencitas comenzaban a gritar, todo era un caos total y finalmente no se entendía nada de nada. Hubo desmayos, ataques de histeria. No existía antecedente histórico de algo semejante. El fenómeno no llegó a tanto como para requerir a la fuerza pública, pero sí en cada lectura se dispuso de un stand de la cruz roja, personal de seguridad privado y vallas papales.

La otra parte de este siniestro plan se llevaba a cabo en un ring de lucha libre. Sí, aunque parezca ridículo. Quizás por nostalgia de la dictadura, el gobierno decidió volver a articular el torneo de lucha libre que enloqueció a todos durante los locos años ochentas. En esta nueva edición del “Cachacascán” resucitaron personajes históricos como Mister Chile, La Momia, y también aparecieron personajes nuevos. Uno de ellos fue el Profesor Destiempo, una enorme mole humana que lucía unas gruesas gafas, un jockey a lo Neruda y una humeante pipa. Este tipo era rudo y tramposo. A la menor desconcentración del árbitro cogía uno de los libros que escondía bajo el ring y golpeaba salvajemente a sus contrincantes. Entre los libros que escondía estaba el Leviathan de Hobbes, La Montaña Mágica de Thomas Mann, 2666 de Roberto Bolaño, todos libros de dimensiones bíblicas. Bastaba un sólo golpe en la cabeza para dejar a sus enemigos convulsionando y/o inconscientes.

Ambos frentes de esta operación fueron un éxito. Las encuestas y sondeos reflejaban un creciente interés por la lectura en todos los segmentos sociales y etarios. Nunca se había visto tanta homogeneidad en la historia patria.

Julio 2012

Embriagados por los buenos resultados, los cerebros de este plan se enfocaron absolutamente en los escritores de utilería y olvidaron a los que realmente escribían. Mientras los primeros chapoteaban en la fama y la gloria, los otros se devastaban a si mismos en cantinas y cabarets. Uno a uno fueron cayendo. Suicidio, sobredosis, Sida, incluso a uno lo fulminó una muela podrida que no fue tratada a tiempo.

Ya sin el fundamental grupo de apoyo nutriendo de material desde las profundidades, los falsos escritores no eran más que simples monigotes. Se les forzó a escribir, a crear, pero ninguno fue capaz de llegar más allá de una composición sobre las vacaciones de un niño de 10 años.

El fraude quedó en evidencia, y lo peor de todo es que a nadie pareció importarle. Los medios abordaron la situación como una simple curiosidad, mencionada en el último segmento del noticiario, junto a la ardilla que practica surf y el hombre que arrastra un camión con los párpados.

Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

2 Responses to “El plan secreto del gobierno para fomentar la lectura”

  1. Anonymous Says:

    fenomeno, tremendo nivel de sarcasmo, de imaginacion

    profesor destiempo ruulz!!

    Paulette

  2. www.emborrachese.blogspot.com Says:

    Me encanta leer este tipo de relatos, aplaudo con admiración semejante capacidad creativa y narrativa, está bastante bien.

    ¡salud!

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