Error de cálculo

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Cada año la pequeña, limpia y pujante localidad alemana de Reltzschnielberger elige al muchacho que los representará en las olimpiadas matemáticas de la región, celebradas como siempre en la ciudad de Mönchengladbach.

Para los reltzschnielberganos, competir en este certamen es algo que se toman muy en serio. La sola elección del candidato es un acontecimiento del que resulta imposible restarse. Todo el pueblo se reúne en el gimnasio donde 12 niños preseleccionados se hacen pedazos unos a otros con argumentos aritméticos, tratando de llamar la atención de un inflexible jurado que les plantea complejos problemas…

Para cada uno de los habitantes de Reltzschnielberger la competencia es un asunto de orgullo personal, ya que desde siempre se han jactado de ser el pueblo más ducho en lo que a matemáticas, lógica, racionalismo y ciencias exactas se refiere. Y basta estar cinco minutos recorriendo sus calles para darse cuenta que la ley que impera es la de las cuatro P: Prolijidad, Pulcritud, Puntualidad y Perfección.

En esta bendita ciudad todo pasa a la hora exacta en que tiene que pasar, ni un minuto antes ni uno después. Y aunque esto podría parecer el infierno para quienes rehuyen de la rutina, por cierto también conlleva innumerables beneficios. De hecho, nunca sus habitantes han usado reloj, pues no les hace falta. Basta asomarse por la ventana y ver el paseo de don Heinz Grez por la plaza para saber que es mediodía, y que han pasado exactamente 24 horas desde la última vez que se miró por la ventana.

En suma, para los hijos de Reltzschnielberger las olimpiadas regionales de matemáticas no son cualquier cosa. Y aunque las han ganado al menos en diez ocasiones, aún está la herida abierta de la versión anterior en que su representante fue eliminado injustamente tras ser sorprendido contando con los dedos. El premio se lo dieron a un muchacho de la localidad vecina y los reltzschnielberganos se juraron recuperar la gloria al año siguiente.

Pero ese otoño de 1991 algo extraño pasó. El anhelado día en que se defendería el honor del poblado finalmente llegó, pero nadie parecía recordarlo. De hecho, mientras en Mönchengladbach se daba la partida a la competencia, en Reltzschnielberger nadie hablaba del tema. ¿Amnesia colectiva?

Aunque parezca chiste, fue simplemente un error de cálculos. Don Heinz, quien por decreto municipal estaba obligado a pasear por la ciudad todos los días del año, a la misma hora, llueve o truene, aplacaba su triste e insípida rutina bebiendo unas copitas de vodka. Hasta que de tanta disciplina y puntualidad terminó alcohólico. Un día su organismo no aguantó más y le estalló el hígado, fulminándolo ipso facto. Para cuando empezaban las olimpiadas ya habían pasado 3 días de que no realizaba el paseíto de mediodía. La gente en sus casas no sabía qué hacer, no salían a las calles por temor, no comía alimentos frescos y las pelelas se descomponían bajo las camas. Pronto comenzaron a ceder al hambre y la fatiga.

El gobierno alemán declaró zona de catástrofe la pequeña ciudad de Reltzschnielberger y se nombró un ministro en visita para regularizar la situación. El ministro puso el grito en el cielo al notar que en esa ciudad nunca supieron lo que era un año bisiesto y simplemente pasaban de largo hasta el 31 de febrero, así que mientras en el mundo era 7 de octubre de 1991, en Reltzschnielberger el calendario marcaba 24 de mayo de 1829.

Las Olimpiadas Matemáticas de ese año las ganó el equipo de Mönchengladbach por walk over ( bocover).

Por Juan Guillermo Bebido

3 Responses to “Error de cálculo”

  1. gloria cuadra Says:

    Pudo haber tenido un gran final, impredecible y caótico como es la tónica de LGA..

    Me hizo recordar unos progrmas sobre la teoría del caos y e comportameinto neuronal entre una persona drogada y otra sana o “normal”.. resultados? El drogadicto tenía un patrón predecible y con una cierta tendencia, el normal uno completamente caótico y por lo tanto sano. Relación con lo anterior? Evidente! Lo conocido, lo predecible, no necesariamente es bueno, segundo.. depender de otros para desarrollar nuestras vidas? Poco sano aún, es cosa de ver al anciano que se volvió alcohólico.

  2. martinez... no tenemOs ni tele Says:

    saludos soy el arquero, emisario de los gorgonitas…………..

    iba a comentar el TXT pero fui sorprendido por una propaganda del señor bill gates en este blog… lo que me parece absolutamente sospechoso considerando los apellidos nazis mencionados supra.

    salu2… sr Internet Explorer

  3. La Gran Arcada Says:

    Tranquilo sr. Martinez. lo de explorer sólo se debe a nuestros precarios conocimientos técnicos. por algún motivo en Mozilla se nos desconfigura todo. pero fresco, fresco, a partir de la próxima edición cambiaremos formato y de ahí chao explorer, bill gates y toda esa chingadera.
    Oiga, y ya hecha la aclaración dese una vueltecita en su cleta y comente

    Casimiro Boamorte

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