Clovis Pacheco, Sci-Fi Coñaripe
Tags: estupidez humana, Ucronia
Con sólo días de nacido su madre lo abandonó en el pórtico de la hacienda de una acaudalada familia del agreste poblado de Coñaripe. El bebé duerme oculto entre harapos en una canastita cubierta por un delgado nylon que no logra protegerle de la tormenta. En sus manitas sostiene una carta que le escribió su mamá, pero que no tarda en deshacerse empapada por la lluvia. Su madre seguramente no se había enterado que la hacienda había sido abandonada. Hace meses los moradores huyeron hastiados de la miseria y el clima. El bebé permaneció así hasta que amainó la tormenta. Su llanto de hambre y frío alertó a una manada de jabalíes que bajaba del bosque en busca de alimento. Un jabalí hembra, que días atrás había parido una camada muerta, se encariña con el cachorro de humano y le protege del resto de cerdos. Así, a pesar del hambre, los jabalíes lo aceptan y crían como a un igual…
16 años después una pareja de mochileros punk que se daban un festín de ayahuasca en las montañas cercanas a Coñaripe sorprenden a una extraña bestia intentando robar comida de sus carpas. Inicialmente atribuyen la insólita visión al poderoso alucinógeno. Dos días después, algo recuperados, mientras recolectan leña vuelven a avistarlo. Esta vez intentaba aparearse con una loba. Logran fotografiarlo y en cosa de días Clovis es material de semanarios freak y del último segmento del noticiario. La pareja de mochileros lo apadrina y con los dividendos de la noticia logran dilatar sus vacaciones por dos años. La chica escribió un libro titulado “Mi dulce animal”, que se convierte en best seller y lectura obligatoria de la preparatoria. El chico, de ascendencia judía, también escribe un libro sobre el episodio, pero sin éxito. Para olvidar el despecho literario decide viajar a Israel a cumplir con su servicio militar. Un par de meses después muere en una parada de bus en Tel Aviv, despedazado por el estallido de un niño bomba.
A los 18 años Clovis aprendió a leer y a escribir. A los 22 aprendió a hablar. Su adoctrinamiento se transformó en un fenómeno de masas. Modelos, futbolistas, opinólogos y dandys aportan a su progreso con opiniones frescas e innovadoras.
Si bien su instrucción avanzaba satisfactoriamente, no hubo modales ni protocolo alguno que lograse apaciguar su ímpetu sexual. Era muy frecuente observarlo restregándose contra las paredes u olisqueando el trasero de doctoras y profesoras.
Tiempo después y producto de su palmario progreso le fueron dando independencia. La gente se le acercaba, más que nada por curiosidad y para burlarse, pero al parecer esto jamás le incomodó. Sus primeros amigos le enseñaron juegos y deportes para los que mostró una extraordinaria habilidad; a las chicas les inspiraba una infinita ternura su ingenua y extrema cortesía. Entre el séquito de chiquillas que le seguían como a un mesías estaba Copérnica, dueña de un rostro angelical y un cuerpo sicalíptico, no tardó en convertirse en el eje de órbita de la vida de Clovis.
Esta nueva encrucijada generó en él el previsible desinterés en su educación, además de aflorar en él aptitudes superiores e inútiles como la sensibilidad poética y musical.
Luego de tres meses de incesante cortejo, Copérnica le rechaza definitivamente. Arguye las extravagancias del enamorado y su particular origen. Ante los incesantes ruegos de persuasión, Copérnica decide bromear simulando un embarazo producto de su romance con un ser mitológico chilote. Clovis, ignaro absoluto de leyendas y tradiciones del sur, enloquece y advierte estupefacto cómo progresivamente va perdiendo control la voluntad y comienza a actuar como un poseso.
Clovis anhela volver al origen, a la manada, pero advierte tristemente que ha perdido su hipersensibilidad olfativa. Así es imposible encontrar el camino a casa. Deambula por los barrios periféricos mendigando y sosteniéndose en las paredes, abrumado por el triste recuerdo de Copérnica.
Después de tres días emborrachándose desconsoladamente en la última mesa de una lúgubre cantina, su cuerpo cede ante el agotamiento y la aflicción. Apoya su frente en el testamento aún inconcluso que escribió para Copérnica. Siente que al fin arriba la ansiada paz, a medida que sus ojos se cierran para siempre. Su boca sabe a lágrimas y sangre.
Nuestro héroe ha muerto.
Tres años después resucita. Aparece por la facultad vestido de negro, con ganchos de metal incrustados a su cuerpo y cargando un bajo eléctrico en su espalda. Los especialistas infieren que es una evocación inconsciente a los chicos que lo encontraron en el bosque. Mal que mal, y según las mismas palabras de Clovis, ese par de imbéciles es lo que podría considerarse su figura materna y paterna.
CONTINUARÁ…
























Agosto 10th, 2007 at 18:50
Esta Lga tiene harta ciencia ficcion me gusto mucho el cuento aunque la tematica me suena conocida, jajaja bebe humano criado por bestias en algun lado he escuchado eso,jajaja, pero de todas maneras me kedo con esta version.
Agosto 10th, 2007 at 22:24
excelente elección mi dama, siempre debe optar por las versiones de La Gran Arcada. Es evidente que el sustrato de los niños criados por bestias está más manoseado que Sylvia Saint, pero recuerde que la literatura no es más que 3 o 4 libros y toditos los demás son sólo adaptaciones de estos, eso decía Borges, y ya tu sabes mami, a un dios jamás se le contradice.
Luz, luz, más luz…
Cas,Cas, más Casimiro…
Octubre 7th, 2007 at 17:23
Clovis Pacheco no es un cuento existe en la realidad, recuerdo aquel día cuando Casimiro llegó a Coñaripe totalmente ebrio y me pidió que lo acompañara a rastrear los montes de Coñaripe, después de que bebiera de una manera sublime y horinara todos los árboles ya que sufre de prostatitis, descubrió la madriguera de Clovis Pacheco.
En un principio el hedor pestilente que salía de ese ser nos hizo retroceder pero nada nos impidió rescatar a la bestia recuerdo que Casimiro le enceñó a comer, fué tanto su progreso que Clovis hasta aprendió a hablar con un cierto grado de dificultad por cierto, pero lo logró.
Ahora bien clovis actualmente está en la V región aprendió a no horinar en los vasos, y a tener conciencia de que arica esta al norte de chile.
Actualmente se dice llamar charo.
Saludos cordiales quierido y respetado don Casimiro.
Octubre 7th, 2007 at 21:59
Soy testigo de todo el proceso, desde desde el Alfa a la Omega.
Solo que hay ciertas cosas que aclarar:
1.- Cuando Clovis se enamorò fue de quien escribe el artículo. Casimiro la/le (era hermafrodita) amaba con locura a pesar de que su piel estaba cubierta por una espesa capa de pelos que Casimiro amaba depilar no le importaba incluso depilar aquellas partes màs íntimas; a pesar de su hedor a queso gruyere combinada a su olor sudor él le/la amaba.
2.- Su atracciòn fatal finalizò cuando Casimiro conoció a la Jana Millanao a quien conoció en un Paseo en las cercanías de Coñaripe. Pudo decir feasientemente que fue amor a la primera piscola. En un primer momento él huía de ella pero ella estaba empecinada con el miembro turgente de Casimiro, sin embargo no fue hasta la tercera piscola que Jana cumplió su objetivo. Dejó de restregarse con las pidras volcánicas para hacerlo con el miembro de Casimiro.
3.- En pleno acto Clovis bajó de las araucarias emitiendo sonidos guturales, violando a Casimiro violèntamente en una mezcla de amor, lujuria y odio.
Casimiro termina en el hospital con una fisura anal de 10 cm. Atualmente Casimiro defeca a través de una sonda conectada a una bolsa que debe cambiar cada media hora.
Bragas de satín y Ojos de Siberiano
Mayo 22nd, 2010 at 0:41
Aunque no puedan creerlo, mi difunto padre - que nació en Brasil, y fué creado en una ciudad, por mis abuelos, no por cerdos monteses - llevaba el nombre Clovis Pacheco.
Vivió toda su vida como periodista. Yo sou heredero de su nombre, que otra cosa más no tenía para dejarme en herencia, amén del amor por los libros y buena educación intelectual.
?Qué más se puede saber de ese Pacheco de educación cerdomontesina, ese Kaspar Hauser de origen hispánica?
No me fué posible indentificar la ubicación de la hacienda - o mejor, del país en que se pasa la narrativa - ni los datos sobre el autor.
?Quién podrá informarme sobre algo más sobre tal persona de nombre idéntico al de mi viejo?
Mi dirección eletrónica es gallocarijo@yahoo.com.br
Grato!
Clovis Pacheco Filho (hijo)
Mayo 24th, 2010 at 12:10
Esta historia transcurre en Chile, mi caro amigo. Hoy tu padre aparece en la tele y ya no responde al nombre de Clovis Pacheco, ahora se llama Patricia Maldonado.