Orgía en el espacio

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Hace poco tiempo se hizo público que la NASA autorizó a viajar al espacio a algunos astronautas en evidente estado de ebriedad, pese a que colegas y médicos les advirtieron que estaban tan copetiados que arriesgaban la seguridad del vuelo. Poco antes se había conocido la noticia de otra astronauta que, motivada por los celos, trató de asesinar a una compañera de trabajo que le había “comido la color”. Ante la consternación generalizada, la agencia espacial rasgó vestiduras y anunció sendos sumarios internos y castigos ejemplificadores. Pirotecnia comunicacional y nada más que eso, porque casos así no son nuevos en el espacio. Es más, en los archivos secretos de la NASA se consignan anécdotas increíbles, historias en que se entremezclan lujuria, excesos e ingravidez…

Desde que se iniciaron los viajes espaciales, los especialistas notaron que los humanos sufrían cambios drásticos tanto físicos como sicológicos una vez que dejaban atrás la atmósfera terrestre. Aunque existen varias teorías al respecto, aún no hay una visión unificadora. Lo cierto es que hasta el más circunspecto de los astronautas se chasconea en el espacio. ¿Será la cercanía con el sol?

Las autoridades sólo callan, pues asumen que estas conductas aberrantes son un costo más que se debe pagar en pos del desarrollo planetario. Además, qué se puede esperar de sujetos sometidos a ese nivel de estrés y exigencias antes de dejar la Tierra; pobres infelices que han lidiado con la represión y una competencia bestial desde la más tierna edad; más de alguno incluso ha debido pagar con favores sexuales en la academia para sacar ventaja de sus compañeros. “Viéndolo de esa forma, es normal que al sentirse solos en el espacio infinito, se les suelten las trenzas”, teorizan los genios del Pentágono.

La experiencia extraída de los rusos ha sido valiosa a la hora de enfrentar este tipo de asuntos, ya que más borrachos y puteros que esos es imposible encontrar. De hecho, en los años dorados de los viajes soviéticos al espacio se llegó incluso a entrenar cuadrillas de putas para que prestaran sus servicios a los esforzados y patrióticos cosmonautas.

Pero volvamos a la NASA. Tan extendidos está el carrete espacial que entre los astronautas suele acuñarse la frase “lo que pasa en la Estación Espacial se queda en la Estación Espacial”, cada vez que algún curioso les pregunta sobre los rumores de fiestas hardcore y orgías cósmicas.

Los pelmazos de Houston son cómplices de aquellas fiestocas en el reducido espacio de la nave. Después de las labores de rutina, como reparar los sistemas de recepción para satélites o averías de fuselaje, se viene lo bueno: a descorchar champagne y a brincar como locos. Al mediodía siguiente el panorama en la nave es siempre el mismo: un olor irrespirable y astronautas con una resaca feroz, meciéndose en el aire al vaivén de sus ronquidos. En el aire, flotando, se entremezclan las sobras de alcohol, vómito, colillas de cigarro y secreciones seminales y vaginales de la jornada anterior.

Pero un aciago día de marzo de 2001 el desenfreno llegó muy lejos, tan lejos como ellos mismos estaban, y definitivamente se pasaron de la raya. En el fragor de la orgía, una de las mujeres tripulantes, una bella y novata astronauta, se negó a tener relaciones con un colega afroamericano al que lo apodaban el “trípode interestelar”. Ante el rechazo, el aludido montó en cólera y sus compañeros solidarizaron con él. Mientras dos de sus amigos la sostenían en el aire, uno de cada pierna, él hizo lo suyo de la manera más bestial que pudo. En resumen, todos la violaron y sodomizaron repetidamente hasta que la pobre quedó flotando inconciente al interior de la nave. Al darse cuenta de la barbaridad con que habían actuado y de las repercusiones que tendría el incidente una vez que regresaran a Tierra, no encontraron mejor solución que abandonar a la malograda muchacha al espacio infinito. Total, sólo bastaría con convencer a las autoridades de la NASA que la joven había muerto en misión de servicio y rendirle los honores necesarios. Pero Houston quiso otra cosa, y el jefe de la misión en Tierra decidió boicotear el ingreso del transbordador. Resultado: todos murieron calcinados al ingresar a la atmósfera.

La muerte de los viajeros espaciales dio la vuelta al mundo rápidamente. Los homenajes a tan valerosos hombres y mujeres se sucedieron durante varios días en Washington y exacerbó aún más el patriotismo del pueblo estadounidense. Todo el mundo lloró por este grupo de osados astronautas.

Por Alexander Litvinenko Calfunao

3 Responses to “Orgía en el espacio”

  1. Anonymous Says:

    Creo chicos que deben subir la calida de los artículos, con esto sólo llegaran al mismo público escolar de Canal Copano. En otras palabras sus textos están muy pendejos.

  2. pazvillalobospino Says:

    asume querida,
    el que sabe sabe,
    el resto exije hacia afuera
    pacita

  3. futranawel Says:

    chuta la chica mocheraaaaa, en todo caso anonima(o) no weis mucho q te van a echar el perro…

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