El Hombre del Hipo

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Una tarde calurosa y fome, en la micro, sentado delante mío, un hombre no paró de hipar y sufrir espasmos durante las casi dos horas que duró mi viaje. estas líneas fueron inspiradas en este adláter de Cristo…

Refresca su rostro enfermo y telúrico,
apoyado en la ventana de la micro,
Rilando y tartamudeando
transitan sus días
por la angustia del hipo.

Desesperadamente reiterativo,
todo le incomoda, le agobia.
El pobrecito no se resigna
y aguanta la respiración, cuenta hasta cinco,
diez, veinte, treinta y cuatro…
Hasta que finalmente logra eyectar
una exhalación libre de espasmo
Y cree, ingenuo y dulce
que al fin el milagro obró.
¡Pero el hipo insiste, majadero e inoportuno!
EL HOMBRE DEL HIPO
SE HA TRANSFORMADO
EN UN HIPO.
Su presencia provoca el mismo fastidio
en todos quienes le rodean.

Ante mi curiosidad
se definió como un caballero sin memoria,
pero borracho le invadieron las arpías
y negó tres veces y más
a la mujer culpable del mal.
Lamentó amargamente haber aprendido en detalle
nada más que sus voluptuosidades.
La descripción de su amor era la de un juguete sin gracia,
una mujer sin útero
soma inútil.
Y eso que el soñaba con tanta dicha,
que el infinito amor que sentía
sería capaz de iluminar el rostro de leprosos y desnutridos.
Pero mientras soñaba
las monedas se le oxidaban de hambre
en los bolsillos del pantalón
cada vez más holgado.
Y la muy puta lo abandonó
Por un cocainómano ludópata
analfabeto y tan sensible
como el peor de los condones.

¡Qué tiempos aquellos!
lindo, encantador
un galán de buen corazón,
no este monstruo que se alimenta de piedras,
mastica kevlar y lame la arena.
Una pústula con alma,
herida mal tratada, eczema ampuloso e infecto,
El sudor gélido se cristaliza en su frente
Como lágrimas de cuarzo
Que caen estruendosamente
sobre su reflejo en el vidrio.

Siento lástima, luego repulsión
y finalmente nauseas.

Es un temblor in crescendo que exaspera a quien lo observa,
ni que decir a quien lo padece.
Hipa
En 5 segundos eyecta otro hipo.
Nada bueno se puede esperar de el
Nada, salvo un hipo.
Su exclusiva y consuetudinaria respuesta
a absolutamente todo.

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

One Response to “El Hombre del Hipo”

  1. Anonymous Says:

    puta q estai escribiendo bien.me da rabia
    chao

    voy a santiago pa las vacaciones
    besitos

    Carola

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