La verdadera historia de Enrico Trozzo, el hombre de los 36 centímetros (Primera Parte)

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enricoEnrico Trozzo es el stripper más cotizado en Chile. Las damas calentonas y acaudaladas se pelean por tenerlo en sus convivencias, despedidas y brillos, debiendo pedir reservas con varios meses de anticipación. La razón de tanta demanda es muy sencilla: su descomunal verga de 36 centímetros, capaz de hacer ver como un alfeñique hasta al más dotado de los inmigrantes africanos.

Pocos saben, sin embargo, que tras este bizarro personaje se esconde una historia tan dura como su herramienta, marcada por su infancia en Ucrania y su sorpresivo aterrizaje en el culo del mundo, o sea Chile. He aquí la historia de un hombre sensible y solitario que cambiaría cada centímetro de su pija por un poco de amor verdadero…

ENRICO CUANDO AÚN ERA MYKHAILO
La más fría mañana de 1977 en Ucrania vio llegar a este mundo a Mykhailo, pequeña y rosada criatura que ya antes de soltar el primer llanto sorprendió a su madre y a las parteras presentes por el desproporcionado tamaño de su pilín (?).

La niñez de Mykhailo transcurrió sin mayores sobresaltos. Como la de la mayoría de los niños, jugó, estudió, se cagó en la sala de clases, lloró, se trenzó a combos, su país se desintegró, debió huir con su familia tras el colapso de una planta nuclear cercana, etc., nada distinto a lo que suele pasarnos a todos en esa hermosa etapa de la vida llamada infancia.

Pero estaba escrito que las cosas no podían ser siempre normales para este jovenzuelo. Algo había –o colgaba- en él que lo iba a marcar como signo de Caín por el resto de su vida. Fue así como ya a los 11 años, su fama se había propagado por todo el pueblo a causa de su descomunal sexo, hasta el punto de convertirse en una rareza entre los chicos de su edad. Pero esa curiosidad no estaba manchada aún con el morbo, sino que respondía más bien al interés natural de estar frente a alguien diferente, un auténtico fenómeno de la naturaleza, como los son también colorines, albinos, hemofílicos, circuncidados y aquellos que le echan azúcar a las humitas.

No fueron pocas la niñas del pueblo cuyo primer acercamiento visual a la sexualidad masculina fue con Mykhailo, algo que las marcaría de por vida con consecuencias más bien tristes. Pero eso corresponde a otra historia que no incluiremos en este relato.

Nuestro héroe cumplió los 18 años en medio de esa dura crisis que asoló a los países descolgados de la ex órbita soviética. El horizonte de proyección en su pueblo natal era tan prometedor como un veraneo en Calama. Bastaba con ver a sus amigos de infancia, todos campesinos alcohólicos y miserables. Mykhailo no quería eso para su vida. Intuía que por haber nacido diferente merecía algo grande, tanto como el monstruo que escondía entre sus piernas.

antiguasDurante unos meses ganó algo de dinero trabajando en una granja, en una faena no muy agradable pero que estaba pintada para él. Consistía en limpiar la vía de evacuación fecal del ganado de la manera menos ortodoxa que puedan imaginar (sí, así mismo), un oficio que ciertamente detestaba pero que le iba a servir para reafirmar su decisión de escapar en busca de nuevos rumbos.

Con el dinero ahorrado, se embarcó rumbo a lo que él pensaba sería su salvación: la próspera Europa del oeste. Imaginen cuánta alegría sintió al abordar ese barco que partía por el Mar Negro a Chipre y que lo acercaría a su destino final, la bella Italia, donde podría partir de cero, trabajar duro y ser feliz. Pero si hay una ley que siempre funciona en esta vida, esa es que todo puede irse a la mierda en el momento en que menos lo esperas.

Mientras fumaba en la proa del barco, fantaseaba con el nuevo destino que le esperaba en la península y en cómo se ganaría la vida. Ya lo tenía resuelto, seguiría el consejo de un buen amigo y usaría su potencial bailando en clubes para mujeres. Entre ser puto en Italia y quedarse destapándoles las cañerías a las reses en su pueblo, no había dónde perderse. Incluso ya tenía un nombre de fantasía ad-hoc con el que esperaba hacerse conocido en Roma: Enrico Trozzo.

Sólo Alá sabe cómo un tipo que viajaba desde Ucrania por el Mar Negro rumbo a Chipre termina en un país tan lejano como Chile. Por ahora no hay explicaciones convincentes. Podríamos decir que algo tuvieron que ver las mafias turcas en alianza con las mafias paraguayas especializadas en la piratería de relojes Rolex. También podríamos suponer que justo en el momento en que la embarcación cruzaba el océano, Los Otros movieron la isla de LOST, lo que produjo un desequilibrio en el lado oscuro de la fuerza que terminó cambiando de posición los polos terráqueos. En fin, lo cierto es que un mes después de haberse embarcado, nuestro héroe despertó en Calle Larga (Los Andes) con una resaca de puta madre, el culo algo adolorido y un tatuaje de sirena en el miembro.

Esta historia CONTINÚA AQUÍ…

5 Responses to “La verdadera historia de Enrico Trozzo, el hombre de los 36 centímetros (Primera Parte)”

  1. andy Says:

    pongan fotos de los 36 cm po

  2. Malcriada Says:

    Ja! No sabía que era una anomalía de la naturaleza por echarle azúcar a la humita. Si no se comen así, entonces cómo?????

  3. Malcriada Says:

    Aps.. Concuerdo con el post anterior, mínimo una foto.. No me da la imaginación pa asimilar descomunal proporción…
    Respecto a su pega en Ucrania, la cagaste, no sé de dónde sacai tanta lesera, creo que debe ser producto del alocado finde que tuviste, mucho alcohol, sexo, drogas y rock and roll… me recagué de la risa en todo caso, digamos que me desternillé… No puedo bajarle el perfil al comentario. Besos!

  4. rodriguitodechile Says:

    te pasaste dj no me imagino en quien te inspiraste para ese relato ,,grande ayatolla

  5. franklin Says:

    por poco me gana este guebon

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