¿Por qué no puedo escribir como Manuel Vega O?
Tags: estupidez humana, humor, La Cuarta, Literatura, Manuel Vega O., Ucronia
Siempre que termino de escribir algo, suelo leerlo una, dos y hasta cinco veces. Le arreglo cosas, suprimo lo que está demás o meto ideas nuevas para enriquecer el texto. Recién ahí puedo mostrarlo o publicarlo.
Algunas veces quedo contento y entusiasmado cuando creo que lo que acabo de escribir es ameno y puede llegar a hacer reír a quienes lo lean. Sin embargo, la gran mayoría de las veces esto no se da, o se desvanece rápido cuando pienso en lo lejos que estoy de llegar a escribir como Manuel Vega O, insigne periodista policial que nos deleita a diario con sus crónicas en el diario La Cuarta…
Tipos como Vega reivindican la escritura creativa y el humor negro en la prensa, julera a decir basta.
Para quienes no conocen a Vega, o lo han leído pero jamás retuvieron su nombre, les dejo algunas perlas de su autoría en el diario pop.
Como olvidar, por ejemplo, cuando escribió sobre un tipo que se intoxicó con alcohol en su despedida de soltero, noticia que debe haber llegado muy a la pasada, de cable o agencia, con no más de tres datos, sin embargo este titán logró darle forma con su tremenda pluma e imaginación y transformarla en una obra maestra:
“Como ocurre en este tipo de brillotes, la cosa partió con la tradicional “peladilla”, onda que los giles tiraron al festejado de espalda el loro en la mesa del comedor, le abrieron las patas y le sacaron toda la ropa, dejándolo con el salame a la vista.
Luego vino el manteo, en el que nuevamente los amigotes se fueron al chancho y casi dejan al festejado pegado al techo, aprovechando cada caída para chantarle feroces puntetes en la parte donde la espalda cambia de nombre.
Luego de la ensalada de chuletas, aparecieron cuatro vedettes venidas a menos y con más guata que el alcalde porteño. Según versiones recogidas por La Cuarta, las cabras no podían ser más juleras, ya que cuando se sacaron las poleras mostraron tajos de apendicitis y operaciones a corazón abierto que parecían autopsias. También tenían várices, espinillas en el quetejedi y hasta bigotes”.
El festejado se encerró con las cuatro camboyanas en la pieza y les dio una buena dosis de vitamina P. Mientras los amigos veían películas porno en el living, el enfiestado practicó varias de las poses sexuales clásicas que se hacen en este tipo de despedidas. Entre éstas destacaron el triple salto mortal hacia adelante (sin impulso), el trampolín ruso, el baile del perrito, el beso del mamut, el bombín, la carretilla, la mesa de centro, el chupón tailandés y la extraña posición de la cascada seca.
Luego vino el turno de las penitencias. La primera y única obligaba a A.M.N. a tomarse al seco una bomba de alcohol que los amigos habían preparado en una batea para lavar ropa.
El elíxir le llevaba whisky, chicha, vino,, filtrado, chupilca,, vodka, ron Silver, manquehuito, pisco, pimienta, leche descremada, menta frapé, mostaza, margarina, una tira de tocino y dos gotitas de vainilla, para el sabor. En fin, los chistosos echaron al fondo todo lo que pillaron.
Nadie sabe cómo lo hizo, pero lo cierto es que el festejado se mandó al pecho y de un pencazo todo el copete, tras lo cual se le dieron vuelta los ojos, las orejas le comenzaron a flamear y los hoyitos de la ñata se le abrieron. Luego se le apagó la tele y, en forma rígida, se fue a tierra y no se paró más”.
Les recomiendo además leer esa histórica crónica en que relata el desgarrador crimen de un pavo real en manos de un chancho. ¡Notable!. O el asalto ese en que asaltantes, víctimas, policías y testigos tenían algo en común, todos eran Díaz.
¡Larga vida a Manolito Vega!
























Noviembre 3rd, 2009 at 22:55
no olvideis la del pinche pendejo que metió la lula en el enchufe porque quería conectarse a la Matrix
Noviembre 3rd, 2009 at 23:33
Larga Vida? Isulso! Mi padre jamás se tomaría una de esas.