Las Ladas
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Muchos recordarán (algunos con nostalgia, otros con rabia) aquellos autos soviéticos de curioso diseño que recalaron en nuestro país durante los primeros años de democracia. Junto con la libertad y la comida chatarra arribó también esta prometedora marca que ofrecía calidad y comodidad a un precio asequible. Paulatinamente las calles se fueron llenando de Ladas, y los taxis Ponys y Opalas dieron paso a estos flamantes modelitos. La familia al fin contaba con un medio de transporte propio para ir los fines de semana a la playa…
Hoy el desencanto es absoluto: la libertad fue un chiste desubicado, la comida chatarra tienen a medio Chile con panza de delantal y la mayoría de estos Ladas están abandonados en la calle, después de que sus dueños hicieron lo humanamente posible para deshacerse del cachito. Es tanto el polvo que se acumula sobre sus techos, sus capós, que les crecen plantas y finalmente lucen como desvencijados y desolados maceteros. Los pocos que sobreviven aún operativos sólo pueden ser manejados por sus dueños, quienes de tanto soportar panas y desajustes mecánicos han aprendido todos los trucos necesarios para que su auto no los deje botados en medio de la nada.
Es necesario realizar esta breve introducción de carácter histórico para abordar el tema que hoy nos preocupa, y que lamentablemente nos atañe directamente. Se trata del flagelo de moda que está azotando a la ciudad y que tiene a muchos galanes con la cuerda en la mano y buscando de donde colgarse.
Las Ladas son una oscura agrupación femenina de carácter extremista, compuesto por chicas de apariencia dulce, insoportablemente atractivas y bien dijes. Sin embargo, tras esta aparentemente inocua fachada esconden una tremenda crueldad y una sorprendente facilidad para arruinar las vidas de los pajarones que caen rendidos como moscas frente a sus encantos.
Las Ladas deben su nombre a que, al igual que estos tristemente célebres vehículos, están LLENAS DE MAÑAS, lo que hace casi imposible darles en el gusto. Ellas nunca están conformes, reclaman por todo y prácticamente no existe nada ni nadie que cumpla con sus expectativas
Quienes han sobrevivido a una Lada afirman que se requiere una paciencia de prisionero de guerra para poder soportarlas. Sus testimonios están llenos de sufrimiento, abuso, frustración, realmente los tipos la pasan mal. Cuando se les pregunta cómo fueron capaces de permanecer tanto tiempo atrapados por esas arpías, sólo responden: “es que son taaan suaves”.
Es muy poco lo que se sabe sobre Las Ladas, pero gracias a los valientes testimonios de quienes las han enfrentado hemos logrado descubrir que dentro de su cofradía poseen distintos rangos jerárquicos, además de diversos fenotipos, muy marcados, que permiten realizar una somera clasificación.
La Lada Niva, por ejemplo, se caracteriza por bruscos cambios de carácter, puede pasar de la dulzura a la ira endemoniada en lo que dura un pestañeo. Además posee una sorprendente inmunidad al alcohol. Ama el reviente y su deporte preferido es rechazar a los pasteles que, envalentonados por las piscolas, se atreven a solicitarles una pieza de baile.
El vector Lada Samara es un prototipo especializado en la victimización. Posee una sorprendente habilidad ocular que le permite frente a la menor contradicción o al menor aumento del volumen de voz largarse a llorar como si acabara de ver El Doctor Zhivago. Todo vuelve a la normalidad una vez que logra su objetivo.
El Lada 2107 es de diseño rústico, por lo mismo su nivel de maña es ostensiblemente menor al de los modelos anteriores. Sin embargo eso no significa que sea menos peligroso, ya que ha debido desarrollar armas como el sentido del humor y la simpatía para alcanzar el nivel de letalidad de sus otras compañeras Ladas.
Testimonio
David, 27 años, funcionario público. Víctima de una Lada Samara ’98 tunneada.
“Yo conocía a la Violetta desde la secundaria, pero fue este año cuando descubrí a lo que me enfrentaba. Recién ahora se está hablando abiertamente de Las Ladas, aunque para ser sincero si ya hubiese conocido el concepto jamás habría sospechado que la Viole pertenecía a ese oscuro clan. Durante los 4 años que pololeamos fuimos tremendamente felices. Teníamos planes, metas, pero todo se fue a la mierda.
Esa noche estábamos regaloneando en nuestro nidito de amor, afuera hacía un frío glacial, llovía, era bien tarde. De pronto Violetta me dice que tiene ganas de tomar un poco de cerveza. Me levanté a revisar la nevera y no encontré nada, sólo un trozo de carbón y una naranja a la que ya le estaban saliendo algunos pelos. Volví al cuarto y le dije que no había cerveza. Hizo un puchero y me pidió que fuese a comprar, yo me puse a reír y ella me tiró un libro por la cabeza y se largó a llorar. Imagínate, quedé estupefacto ante tal reacción. Pero mi amorcito, le dije, son las 3 de la mañana ¿donde quiere que le consiga una pilsencita? pero ella lloró más fuerte e insistió tanto que al final tuve q salir a comprarle su puñetera pilsener. Caminé hasta Estación Central, bajo una intensa lluvia, en busca de un clandestino, pagué 3 veces el precio normal por un litro de cerveza y tuve que arrancar de un piño de flaites que corría detrás mío gritando que además de robarme me iban a violar. Al fin llegué a casa, 3 horas después, empapado, exhausto, asustado. Violetta se había quedado dormida. Me sequé la cara, le serví un vasito y me acerqué despacito a hablarle dulcemente al oído. ¿Acaso eres imbécil?, ¿no ves que estoy durmiendo? Pero dulcecito de 3 leches, le traje su cervecita. Se incorporó, recibió el vaso, bebió un largo sorbo y se quedó en silencio, mirándome de una manera extraña. Idiota, me trajiste Escudo y más encima está helada!., estrelló el vaso contra la pared y se volvió loca, gritaba ¡tu ya no me querís! ¡ya no me querís! hasta que finalmente me echó de la casa esa misma noche. Nunca más contestó mis llamadas. Perdí mis libros, mis discos, todo”.
Si usted ha sido víctima de una Lada por favor infórmenos. La idea es realizar un catastro y crear una base de datos para evitar que más hombres de bien caigan presa de esta oscura corporación. Si usted no ha sido víctima aún, o sospecha que su suavidad pertenece a esta infame asociación, por favor huya.
























Junio 12th, 2008 at 21:21
“Ya no seré una Lada cualquiera” I
Se acabó el tiempo… el bling bling o blinblineo, y gueás…(tal como lo dijera el más fiel exponente de esta publicación) y por fin salió la tan esperada, y por que no decirlo, un poco atrasada edición de La Gran Arcada. De todas formas, creo es útil saber mi apreciación al respecto.
Mis queridos compañeros, no me deja de sorprender este artículo, por más que leo, releo y “recontráleo”, me doy cuenta que no pertenezco a ninguna de las clasificaciones que ustedes han detectado, muy a pesar de algún integrante de La Unidad que me otorgó el “gran honor” de clasificarme como una ¡Lada Samara Prime!!. Y todo por que un día titulé en mi estado fbook “ya no seré una lada cualquiera”, no me estaba haciendo la víctima para sensibilizar a ningún wéa y mucho menos, utilizando el antiguo recurso del llanto para conseguir mi objetivo.
En este aspecto, me escapo de todas las clasificaciones que ustedes otorgan a esta oscura agrupación femenina llamada “Las Ladas”, congregación que se caracteriza porque sus integrantes son más mañosas que aquel vehículo del año del loly.
Que este artículo, mis queridos amigos, nos lleve a reflexionar, a modernizarnos y por supuesto a fortalecer este gran fenómeno llamado “Las Ladas”. Aunque debo reconocer que han sido muy asertivos con dos características muy propias de Las Ladas: La inmunidad al alcohol y los bruscos cambios de ánimo y carácter.
He aquí algunos nuevos criterios:
1. Lada sofisticada y moderna, tiene la convicción de que ningún hombre está a su altura.
2. Lada astuta, no utiliza el llanto para conseguir su objetivo, mucho “pior” utiliza estrategias rebuscadas para decir “ándate a la mierda, entiende la wea y PLR”… por si acaso vuelve el wéa cuando la “suave lada” esté más sola que un dedo.
3. Lada inteligente, siempre digna, lo pasa bien sin excesos y con ropa.
4. Lada audaz, no necesita un trago, ni anda aclanada para mandar a los jugosos piscoleros a la misma mierda.
5. Lada ganosa, no confundir con ganadora, entiéndase bien “ganosa”, podríamos decir que ya se han detectado algunas utilizando la frase “hace tiempo que no lo pasaba tan bien con ropa”.
Un abrazo fraterno y suerte en esta edición.
ppv
Junio 19th, 2008 at 16:38
“Mejor a pie que en pana”
Alguna experiencia cercana he tenido con estas niñas adorables de constantes desperfectos. Atestiguare que ella padecía las mismas mañas siempre. La caja de cambios era endiablada, cambiaba cuando kería. De andar a gamba en 5ta pasaba a retroceso, con volcamiento y fundición de motor. Bipolaridad que Uds clasifican perspicasmente como Lada Niva. El ejemplar que les meciono era un hibrido, pués tb tenía el arranque estropeado. Cuando se instalaba no había caso, empezaba a disponer de la orquesta.
Me estrelle hartas veces con ella, pero era firme de fierros…
Un buen día abrí la puerta en marcha y rode hacia mi libertad para nunca más volver a montarla.
Saludos, gran blog!
Julio 4th, 2008 at 3:37
Concordarás conmigo, buen amigo guata de sapo, que a pesar de que se les puede encontrar innumerables desperfectos es imposible quedar ajeno a sus encantos
aunque estos encantos sean precarios
debes amarlas y exaltar su SUAVIDAD
quererlas a todas
y quererlas felices
Dios bendiga a todas las Ladas del mundo
Turbo Lover
Julio 9th, 2008 at 20:01
Mi vecino del primer piso tiene un Lada 2107, que funciona gracias a las continuas mantenciones que le realiza su dueño. Justamente este lada es el que más me identifica, ahora lo miraré distinto cuando suba la escalera que me conduce a mi cuchitril.
Saludos
Octubre 31st, 2008 at 20:17
[...] tan queridas Ladas accedieron a tomarse una fotografía antes de ingresar a la Fonda [...]