Daniel Emilfork (Autosemblanza)
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de sí mismo
de norma
Nací en un país llamado Chile. Mis padres eran judíos rusos que abandonaron Odessa escapando del progrom. Eran judíos que soñaban con desligarse del comercio, dejar para siempre de vender y comprar. Mi padre quería intensamente ser bailarín, pero la vida hizo que ello fuera imposible. Mi madre se hizo profesora de inglés después de vivir un tiempo en los Estados Unidos. El pueblo al que arribaron en Chile se llamaba San Felipe.
Un día acompañé a mi madre al liceo de chicas donde impartía clases… yo tenía ocho o nueve años, me sentía débil, un poco enfermo… En una de las salas la maestra, que se llamaba Olga, daba clases de “economía doméstica”. Olga estaba embarazada. En Chile los frutos son enormes, hay una costa tropical, los duraznos son sublimes, aterciopelados, grandiosos, y mi madre, que era un poco perversa, le dijo: “Olga, no coma ese durazno porque las pelusas van a pasar a la leche del niño que usted espera”. Todo esto era pura maldad, y Olga le preguntó a mi madre: “¿es verdad?” Entonces exclamé con mi boca de niño: “¿cómo puede ser tan ingenua?”
Olga quedó desconcertada, me miró fijamente y respondió: “verdaderamente eres un niño encantador e inteligente, pero ¡Un diablo, que eres feo!
De vuelta en casa pregunté:”¿mamá, es verdad que soy feo?” Y mi madre me respondió:”para el estándar sudamericano, eres muy feo”.
Bueno, mucho tiempo después, en España, asistí a una obra del admirable autor Ramón Del Valle Incla. Una dama pasó delante de mí llena de perlas, elegante, junto a su marido y le dijo en español, hablando de mí: “Míralo, tiene boca de mono”. Me levanté, enfrenté a su marido y le dije: “O usted me presenta excusas o le meto el puño en la boca”. El marido se colocó rojo, luego verde malva, y respondió: “Soy un caballero. Caballero significa hombre de calidad. Le presento todas mis excusas”.
Las acepté.
Por segunda vez en mi vida oía decir que era muy feo. Pero ya, a partir de la respuesta de Olga, me había dispuesto a conquistar la tierra entera.
Desde los mueve años irradio todo mi encanto, no poseo más arma que esa. Es mi primera imagen. Para los americanos, que aún son un poco primitivos, una boca como la mía es simplemente atroz.
La primera impresión que guardo de mi imagen es que soy fuera de la norma.
Lo que la gente no sabe, es que soy una copia de los judíos de Etiopía, una copia. Si usted pone a un judío etíope junto a mí, somos dos gotas de agua. Exactamente tenemos el mismo perfil, la misma forma, lo cual me enorgullece porque ambos somos descendientes de la Reina de Saba y de Salomón. Eso me agrada.
En mis inicios, interpreté roles muy extraños junto a grandes estrellas. En “Futuras Estrellas” con Brigitte Bardot, interpreté a un violinista histérico. Luego fui extra en una película de Delannoy con Gina Lollobrigida. Pero no se confunda, no piense usted que yo algo tenía que ver con estas estrellas. Yo era un escupitajo que ganaba 150 francos cuando el presupuesto era de 150 mil millones. La guapa Gina era una estrella sagrada, yo no existía.
Le contaré una anécdota sublime. Un tipo que hacía de galán principal, bello el animal, bien hecho, lleno de músculos, debía besarla. En el momento oímos aullidos, el tipo había introducido su lengua dentro de la boca de la gran Gina. ¡Gran pecado mortal! El rodaje se suspendió durante tres horas. El horror. Nosotros nos desternillábamos de risa con Robert Hirsch.
Pero eso sucedió hace 30 años. Ahora nadie osaría hacer eso. Nadie.
Mientras en el teatro actuaba en obras sublimes de Lorca, Shakespeare, Tchekhov, Dostoievsky, en el cine hacía papeles de gángsters, ¡Qué imbecilidad! Si yo de verdad fuera un gángster o un espía, me detendrían inmediatamente. No tiene ningún sentido, es de una tontería colosal…
Una de las cosas que más me complacen, si usted me permite un poco de pretensión, es que mi voz es una de las voces más conocidas de este país. La gente reconoce mi voz de espalda, lo que es para mí un gran honor. A pesar de ser bello como una gárgola, soy uno de los actores populares de este país.
La sensualidad. Me es difícil hablar de eso. No comprendo muy bien las razones de esta entrevista, la acepté sólo porque era pagada. Me dije: “Este joven cachorro ha de ser maligno. Porque tengo una imagen gargolesca, quiere hablar de mi sensualidad”. Que esquelético es todo esto. Mi sensualidad es incierta, debe existir en alguna parte… Si para causar sensación, usted decidió escoger a uno de los actores más extraños, puede ser que, de manera profunda, usted me encuentre sensual… Hay algo que se muy bien: un rostro como el mío, si es mal fotografiado, es monstruoso. Si es bien fotografiado, tiene un cierto estilo. Eso lo sé. Finalmente lo asimilé, como un animal. Otra cosa que sé, y lo digo con mucho orgullo, es que a la gente le gusto mucho. Aunque la gente me conoce sólo por papeles de villanos, soy popular y eso ya es un pequeño triunfo.
Pero usted no me habla de usted. Usted es un estafador. Yo hablo y hablo mientras usted se limita a beber un poco de whisky. Pero usted no permanece neutro. Nadie es neutro, ni un periodista ni un actor.
Cuando Boujenah, a quien adoro y quien está convirtiéndose en una estrella enorme dijo:”Mis opiniones no interesan a nadie”, dejó de tener mi simpatía. Sin embargo, sigo creyendo que es inmensamente talentoso. Pero uno no puede echarse al bolsillo a todos los públicos, sean de izquierda o fascistas. No se puede. En un momento u otro hay que escoger. Es por eso que quiero tanto a Piccoli, y no lo digo porque soy judío, pero nadie me hará decir que Le Pen es un hombre honrado, y si para montar un espectáculo mi sala debe estar llena de gente que piensa como él, prefiero morir de hambre. No hay que hacer un teatro angélico y decir que la gente es neutra. Es una mentira. Siento un rechazo hacia esa gente, es que ya estoy viejo y me estoy volviendo loco. Cuando usted tiene 64 años, (Daniel Émilfork murió hace unos días a la edad de 82 años), usted hace ese tipo de cosas. Maldice a la tierra entera. A mí no me vienen con cuentos. Nadie me impresiona. Vi a la humanidad caer en desgracia por el miedo que tiene la gente a decir lo que verdaderamente es. Si mi generación hubiese sido un poco diferente, si se hubiesen ocupado menos en leer a Sartre, Roger Martín du Gard y Virginia Woolf, Pinochet no hubiese sido lo que fue. Éramos unos chilenos intelectuales que decíamos sobre la política: “Nosotros no nos manchamos las manos en la mierda”. Pinochet llegó así al poder. Guardo una especie de amargura. Cuando todo ocurrió yo ya estaba en Francia, pero fue mi generación la que permitió que eso ocurriera. Con montones de muertos cada día.
Nadie es neutro, salvo la gente cuyo único afán es salvar su pellejo cueste lo que cueste. Es verdad, todo el mundo ama su pellejo. Es terrorífico. Usted sabe, perdí el
respeto hacia aquel mundo. Así como con Boujenah, que me gusta mucho… Estoy contento de que sea famoso, pero creo que ahora ya está acabado, lo único que quiere es dinero. ¡Qué sea millonario, pero no le tengo respeto! Boujenah tiene una gracia que no tiene Bedos, sin embargo, aunque Bedos es menos talentoso, es más respetable.
La amistad en el mundo del espectáculo es algo circunstancial, uno filma una película, cumple un determinado rol, y eso sería todo… En el mundo del espectáculo hay gente muy idiota. Si son hermosos y graciosos se les perdona muchas cosas. La amistad en este mundo del espectáculo existe, pero escasamente. Usted puede intercambiar palabras con un técnico pero básicamente, orgánicamente usted tiene otra esencia. Esto no significa que usted sea mejor. Uno es de otra esencia. ¡Por qué mierda entonces voy a pasar mis tardes con técnicos que no me interesan en absoluto! Soy bastante fuerte como para poner mi culo sobre una silla y quedarme solo. Y esto, lo digo con mucho orgullo.
Hay gente que hace todo lo posible para ser siempre los primeros, para mezclarse con la muchedumbre. Yo prefiero ser anónimo, no me interesa mirar a las celebridades como pasean. A mi edad, hay que aprender a estar solo. A veces pongo mi culo sobre una silla y me aburro. ¿Esto es tan grave? Prefiero mirar una teleserie. Le pongo Mute. Veo gente muy hermosa, pero que dice estupideces salvajes.
Yo no mendigo. No busco gente para sentirme acompañado. Me parece humillante porque me considero un personaje fascinante y seductor, se lo digo en serio. ¿Su grabadora todavía está prendida?
Tanto peor, me encuentro seductor, tentador. Usted es digno de estar junto a mí. Tengo un alma de prima ballerina (bailarina principal de balet). Si dejo este mundo me gustaría ser recibido en la primera mesa, como si se tratase de la Reina de Saba.
Nunca pretendí ser famoso. La fama recién se asomó al cabo de 20 años. A menudo la gente que proviene de una familia modesta de pequeños intelectuales tiene un orgullo inconmensurable. Pero a mí no me preocupaba eso. Cuando veo cómo me trata a gente como Jack Lang, me parece extraordinario.
Uno de mis talentos es no tener dinero. Me niego a ir a un supermercado donde se me maltrata. Prefiero comprar dos huevos en el negocio de al lado. No soporto que se me maltrate. Los pocos francos que tengo me los gasto en el taxi. Esto es algo orgánico, no tiene nada que ver con mi modesto origen. Desde niño me gusta que mis trajes sean bien cortados. Cuando se es pobre, uno se hace un solo traje, pero muy bien cortado. En eso soy bestial. Donde nací, hay kilómetros de playas. Con algunos pesos podíamos ir en una pensión y teníamos la playa entera para nosotros. En Francia, la gente se aglutina en el mismo momento y en el mismo lugar. No fui jamás a la playa. Me parece asqueroso. No es un lugar para mí.
Breve reseña de Daniel Emilfork
Gracias a su extraordinario talento y carisma, se hizo un espacio dentro del círculo artístico parisiense. En el apogeo de su carrera, fue fetiche de directores trascendentales como Polanski y Fellini. Además trabajó en obras de teatro y series de televisión, alcanzando gran popularidad dentro del público francés. Daniel Emilfork fue considerado el actor más feo del mundo, por lo cual siempre realizó papeles de vampiros, genios locos y seres enigmáticos. Poseedor de una frente alta, cráneo pelado, y una contextura radicalmente delgada, se convirtió en una figura inolvidable en medios cinematográficos y teatrales. Murió el 17 de octubre de 2006, a la edad de 82 años, sumido en la soledad y la pobreza, en fiel sintonía con su ascetismo vital. *Esta entrevista fue plagiada de un sitio francés que, a su vez, se la plagió a una revista cuyo nombre desconocemos. Lo único que sabemos es que fue hecha por ahí por el año 1988.
Actor chileno nacido en 1924 que emigra a Francia en 1949, después de un intento de suicidio, condicionado en gran parte por la desadaptación, producto de su condición de homosexual y su fealdad al límite.
*Traducido por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic.
























Noviembre 29th, 2006 at 18:28
super freak el tipo,de verdad q parece gargola. pero mas raro era el viejo ese del documental q me recomendaste, cuando le silbaba a la nieta pa q lo reconociera en el telefono y el jugo q daba con su primera campaña mundial antidrogas. ooohh el viejo acabado, la cagó.
oye tu conoces pura gente rara?
besos y anda a clases flojo
Enero 28th, 2011 at 3:12
.,* I am very thankful to this topic because it really gives up to date information ;,~
Marzo 9th, 2011 at 14:28
Buenas!,
Me ha encantado el articulo y me ha encantado volver a leerte, voy a recomendar esta web a todos mis amigos.
Saludos!