La vecina Mercedes (extracto de “Los Griegos”)
Marzo 8th, 2010 |
Extrañas coincidencias cambiaron diametralmente la vida de la vecina Mercedes y de paso la de varias familias del barrio, incluynedo a los Espinoza. Un buen día Panchito, el único hijo de la vecina Mercedes, renunció a la esquina donde vegetaba junto a los demás holgazanes de su edad. Esa mañana volvió a sacarle dinero de la chauchera a su madre, pero en vez de gastarlo en pilsener y pasta base como de costumbre, se fue a una peluquería a cortarse sus espantosos dread locks y a afeitarse. Buscó en el armario uno de los trajes que había dejado su padre y salió a buscar un trabajo. Un mes después el INP notificaba a la vecina Mercedes de la trágica muerte de su marido en una faena minera en el norte, y de la pensión que por ser legalmente su cónyuge le correspondía. Todo habría quedado sólo como una justa compensación del Destino, que hasta ese día parecía haberse ensañado especialmente con esa pobre mujer, de no haberle abierto la puerta una semana antes a un par de viejitas pentecostales que fumigaban el barrio con la palabra del Señor. Mercedes identificó a ese par de ángeles como las responsables del milagro que estaba obrando en su vida. A partir de ese día se consagró a la propagación del Evangelio. Comenzó a recorrer desesperada las calles narrando a los vecinos su experiencia y repartiendo trípticos que pregonaban la bondad del Señor y de paso la inminencia del Juicio Final y las nefastas consecuencias del pecado. Para los más aprensivos tenía como prueba de fe a su hijo, irreconocible tras su sorpresiva transformación…



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